domingo, 11 de junio de 2017

El pico Tendeñera y la lógica del peligro


A menudo me preguntaba qué sentido tiene exponerse conscientemente al peligro en determinadas situaciones, tanto en cuanto a arriesgar la integridad física como en cuanto al ámbito de la legalidad, como puede ser transgredir normas para exponerse a ser detenido o multado. Respecto a lo segundo, en la mayoría de los casos, uno transgrede para obtener lo que no podría siguiendo las normas. Por ejemplo, robar algo cuyo precio es muy elevado; superar límites de velocidad para llegar antes al destino; saltar o cruzar algo prohibido para conseguir un propósito, etc. En estos casos, siempre hay una utilidad práctica tangible, racional. En el primer caso, el de la integridad física, salvo si es para otro propósito igual de práctico, como subir a un tren en marcha porque si no lo perdemos, no está muy claro por qué se hace, sobre todo entre los jóvenes. 
Se suele decir, popularmente, que uno busca el riesgo para "buscar emociones", para explorar sentimientos. Al pensarlo desde esa óptica, no deja de parecer un argumento egoísta. Para "buscar emociones" se pueden hacer muchas cosas perjudiciales para los demás. Uno puede buscarlas robando, hiriendo, engañando y traicionando, por ejemplo. Pero si un sujeto con esta idea alega que sólo arriesga su cuerpo o intelecto mediante una conducta individual, sin incluir a nadie, tampoco está siendo del todo justo. La razón es que todos formamos parte de una sociedad que nos ha facilitado todos los medios para desarrollarnos, y por tanto, le "debemos la vida". Tenemos esa deuda y obligación hacia los que nos han proporcionado todos los recursos para estar fuertes y sanos. Si nos lesionamos o matamos mediante una conducta temeraria, sin otro fin que "buscar emociones" (combatir el aburrimiento), estamos violando ese pacto, estamos despreciando el trabajo de nuestros padres que nos han alimentado, de la sociedad que nos ha dado salud, educación, etc. Nuestra vida se debe al trabajo de muchos.
Otra cosa sería exponerse al peligro para salvar a otros, como haría un bombero, o a contaminarse para subsanar una catástrofe ecológica. Sería otra vez "para" algo, con una utilidad práctica y racional.
Sin embargo, he llegado a la conclusión de que, en muchos casos y con una determinada predisposición, la exposición al peligro físico tiene mucho sentido, y es la razón a la que se atienen muchos de los que buscan emociones sin saber explicar por qué. La emoción, además, es un producto secundario que tiene unos efectos muy benéficos, y veremos más adelante cuáles son.
La exposición a situaciones límite de manera voluntaria, con riesgo de lesión o muerte, ha existido siempre en la historia de la humanidad y en todas las culturas. Pero curiosamente también está en los animales: sin ir más lejos, puede verse en los gatos. Un gato que tuve tenía la costumbre de saltar o trepar a los sitios más difíciles de la casa. No había manera de razonar con él (intenté explicárselo): una vez que se le metía una idea en la cabeza, la quería realizar con todo su empeño. En sus devaneos por la casa, se fabricaba un propósito y no paraba de intentarlo hasta que lo conseguía. Por ejemplo, saltar a lo alto de la hoja de la puerta, desde el sofá, y mantener ahí arriba el equilibrio. Sus golpes y caídas eran espectaculares.
Un inciso en esta imagen del gato. Este fin de semana estuve haciendo una excursión en el Pirineo aragonés, para intentar subir un pico que no había subido nunca, el Tendeñera. Desde Torla, se llega en coche por pista hasta San Nicolás de Bujaruelo (el famoso puente medieval, al que por cierto siempre fui andando), y allí empieza la marcha. Por la izquierda del puente, sin tener que cruzarlo, sale un camino que coge otra pista forestal cerrada al tráfico, por donde se llega al valle de Otal, que es un lugar precioso y recóndito, con verdes prados, un río serpenteante y algunas graciosas marmotas, cuyos agujeros en la tierra están por todas partes. En una hora y media, desde que salimos, llegamos a la cabaña-refugio de Otal, que es una ruinosa cabaña de pastores en un estado lamentable, con basura y otros desechos humanos dentro. No se puede dormir allí, pero sí se podría acampar por los alrededores, en verano. Ahí se acaba la pista, pero se distingue un tenue camino con las señales rojas y blancas del GR-11 que asciende a otra pradera verde más arriba, también bucólica, con un pequeño vallado que debió ser un corral de ganado.

Valle de Otal (foto: E. M. C.).
Ahí perdimos el camino y comenzamos lo que sería un grave error. A falta de camino y de indicaciones, sin guía y sin internet (no hay cobertura), no habiéndonos informado suficientemente sobre la ruta de la ascensión, subimos por donde nos llevó el sentido común: por un canal hacia el collado, para luego ir por la cresta hasta la cumbre. 
Pues bien, sucedió que ese canal con arroyos y neveros estaba formado por rocas sueltas que resbalaban y se desprendían. La pendiente de la subida era cada vez más pronunciada. Varias veces nos preguntamos si el camino era realmente ése. 
Había que usar las manos constantemente, buscando asideros que no se desprendiesen o moviesen. Todas las piedras estaban fisuradas y se movían. Nos alegramos de que no hubiese absolutamente nadie allí porque lo habríamos matado, de tantas piedras que hacíamos rodar y caer despeñadas, chocando unas con otras, al buscar apoyo en los pies. Estábamos muy cerca uno del otro para que, si nos tirábamos piedras, no hiciesen daño, pero una de las piedras involuntariamente caídas por mi acompañante, en cierto momento, me cayó en un dedo. Fue cuando me di cuenta de que estábamos haciendo algo peligroso.

Fue ya muy cerca del collado, a pocos metros, cuando nos atascamos en un paso bastante difícil. El canal se había puesto casi vertical y con una hendidura profunda en medio. Estábamos en uno de los lados y podíamos caernos a la zanja y rompernos la crisma. Todo resbalaba de piedras sueltas y arena. Mi compañera estaba mal sujeta y ya estaba advirtiendo que se iba a caer. 

Ascensión por canal para intentar alcanzar el collado (foto: E. M. C.).

Nunca jamás en la montaña he sufrido o asistido a un accidente. Me sacudí esa idea de la cabeza: eso no podía pasar. Yo también estaba mal sujeto y me resbalaba, pero no podía admitir que me pasara nada, ni a mi amiga tampoco. Como no podía bajar, subí más, tirando de brazos y escalando con dos dedos, apoyando bien los pies, para pasar a un sitio más estable y desde el cual se podía bajar a la zanja. La bajada por la hendidura fue incluso divertida: en escalada se llama eso "chimenea", porque bajas usando las dos paredes, con la espalda y los pies, como sea. Allí abajo pude ir "al rescate" de mi acompañante, que bajó por sí sola pero quizá gracias a la seguridad de estar yo para sujetarla (en ese caso, nos habríamos matado los dos, seguramente).
Renunciar a subir el pico fue algo que tardamos en concebir, porque mientras bajábamos más y más lo subido, íbamos buscando otros posibles caminos. Pero se empezó a nublar, se hizo tarde y no vimos ningún posible camino para subir. La vía de ascenso tenía que ir por otro sitio muy diferente y lejos de por donde fuimos.


Mientras bajaba, ya en la pista camino de Bujaruelo, escuchando las esquilas de las vacas, pensaba en la estupidez de haberse expuesto así a un accidente, hasta que me acordé de mi gato. Y entonces todo cobró sentido. Lo que hacen los gatos, desde jóvenes, implica a menudo riesgo físico y llegar al límite de esfuerzo. ¿Por qué un animal llega a su límite? Está claro: para entrenar, y entrenan para estar preparados para situaciones similares, si se presentan. Todo aquel que se haya expuesto a un peligro, y lo haya superado, se vuelve experto, en el sentido etimológico: "peligro" viene de "periculum", cuya base "peri-" está en "pericia", "perito", "experiencia". Como defienden las teorías de la Educación, las competencias o habilidades (sigo diciendo que en español deberían ser lo mismo, porque en inglés se nombran ambas como "skills") se consiguen haciendo. No se aprende nada hasta que no se hace. Aunque se pueda accidentar uno, el esfuerzo siempre vale la pena si se trata de llegar al límite, porque no estar preparado para algo no es práctico socialmente: si queremos (o debemos) ser útiles para la sociedad y contribuir a que ésta sobreviva, también tenemos que sobrevivir nosotros.
Y en esta superación de peligros en donde se desarrollan habilidades, mediante la experiencia, se generan emociones irrepetibles. Son emociones intensas que tienen dos utilidades inestimables: una, que hacen que nunca te olvides de lo que te sucedió, de la experiencia vivida, con todo el miedo, adrenalina, etc. que te invadió; y otra, todavía más importante, que es que te hacen valorar la vida y el momento presente. Cuando has estado a punto de descalabrarte, se te quitan muchas tonterías. Reorganizas tus concepciones de la realidad y de la existencia. Ves lo bueno de todas las cosas, valoras lo bueno en todo, las personas, lo que tienes y, en general, lo único y especial que es todo. En definitiva, arriesgar la vida hace valorarla.

En el Quijote (II, XVII), dice Cervantes: 

"Pero el andante caballero busque los rincones del mundo, éntrese en los más intricados laberintos, acometa a cada paso lo imposible, resista en los páramos despoblados los ardientes rayos del sol en la mitad del verano, y en el invierno la dura inclemencia de los vientos y de los yelos; no le asombren leones, ni le espanten vestiglos, ni atemoricen endriagos, que buscar estos, acometer aquellos y vencerlos a todos son sus principales y verdaderos ejercicios." 

Si medio en broma Cervantes proponía que el mundo sería mejor con caballeros andantes, a lo mejor tiene de cierto que nuestra sociedad sería mejor si fuésemos valientes y experimentados.




Enlaces de interés (lo que hay que leer bien antes de intentar subir al Tendeñera):





viernes, 2 de junio de 2017

El tarot y el arcano del Juguetero


Este ensayo viene a ser un apunte sobre mis investigaciones personales sobre el tarot. Debería haberme dedicado primero a escribir un post sobre el tarot en general, pero las vivencias y las ideas se amontonan sin que sea sencillo extraer ordenadamente la explicación más adecuada. Sin embargo, me veo obligado a elaborar una breve introducción para poder abordar el tema que quiero mostrar de una manera más comprensible.

Como ateo y racionalista que me considero, y habiendo conocido de cerca algún que otro entorno “místico”, anticipo que no doy crédito alguno a cualquier sistema de adivinación o manipulación de la realidad, como puede ser, efectivamente, el tarot, el I Ching, la astrología, etc., es decir, la palabrería de una fertilísima vastedad de “mangutas”, que así llamamos en mi trabajo a los caraduras que chupan del bote, los que alcanzan una posición ilegítimamente y se mantienen en ella cuando todos sabemos que son unos inútiles. Estas personas viven, a menudo, gracias a una vastedad aún mayor de ignorantes, pues precisamente en los entornos más subdesarrollados es donde se creen estas cosas. Los crédulos, además, suelen ser creyentes, vinculados a las distintas variantes de las grandes religiones monoteístas. 

El caso es que suele ser difícil acercarse a un sistema de símbolos, como es el tarot, sin que a uno le confundan con un crédulo o un supersticioso. Espero poder convencer, a quienes me conocen, que no me he vuelto loco y que estudio el tarot como la mitología, la antropología, la historia de las religiones y todas aquellas ciencias que han estudiado las creencias, los valores morales, los fundamentos de la ontología de la sociedad a nivel global mediante comportamientos humanos (sociales e individuales) que siempre han estado y parecen no tener explicación. O se sabe que la hay, pero roza lo inefable.

El tarot es un sistema de símbolos para entender al ser humano en su esencia, para entenderse. Entiéndase “sistema” como “conjunto de elementos que se oponen entre sí”, y que forman un complejo donde cada parte es insustituible para que funcione toda la maquinaria de ideas que alberga. Y obsérvese la finalidad desde el remoto y profundo punto de vista del “gnosce te ipsum” de la antigüedad clásica: “conócete a ti mismo y conocerás el universo y a los dioses”. Advertimos que a lo largo de este escrito vamos a andar en el límite del misticismo “viciado” y el cientifismo racional. Las palabras del corpus léxico místico han de interpretarse desde nuestro más amplio crisol cognoscitivo contemporáneo, es decir, desde ciencias como la psicología y la filosofía. “Conócete a ti mismo” es psicología básica.

A este “gnosce te ipsum” vamos a añadir el famoso “noli foras ire” de San Agustín de Hipona:

«Noli foras ire, in te ipsum redi, in interiore homine habitat veritas, et si tuam naturam mutabilem inveneris, trascende et te ipsum». 

(No vayas afuera, dirígete hacia ti mismo, en el interior del hombre habita la verdad, y si encuentras tu naturaleza mutable, trasciéndete a ti mismo.)

La gente religiosa, o más bien, los teólogos, han visto cosas más o menos de cerca de esta pseudociencia profunda que no sé cómo llamar, pero tropiezan y se detienen en dogmatismos y en la usual deturpación de toda institución humana, como es la Iglesia, más interesada en manipular y autoconservarse (con todos sus “mangutas”) con sus artimañas demoníacas, que suelen ser infundir la represión y la culpabilidad.

A este “noli foras ire” añadiremos, por último, el “como es arriba, es abajo”, del Kybalión, que, por cierto, está sobrevalorado y manoseado por demasiados crédulos. Pero el célebre Principio de correspondencia, el único que tiene algo de verdadero (los demás son paja), que afirma que las cosas que suceden arriba, suceden abajo, lo que quiere decir es que lo de fuera es un reflejo de lo de dentro. Es decir, que lo que ocurre dentro, ocurre fuera. No se trata de ponerse místico y pensar que somos capaces de cambiar lo que pasa afuera con estados mentales y otras bobadas, sino otra vez psicología básica: la percepción que tenemos de la realidad, que es tal como la conocemos, nuestra “verdad”, está relacionada con lo que llevamos dentro, con nuestras más o menos llevaderas micropatologías psicológicas, deformaciones de nuestra psique a veces innatas, a veces buscadas voluntariamente. 

De esto que haya que “dirigirse hacia uno mismo”, para conocer la “verdad”, que nunca va a poder ser la Verdad que decía Antonio Machado, porque por el mero hecho de ser una individualidad, siempre vamos a ver sólo una parte, una visión sesgada. Tenemos una lente deformada, siempre, que no nos deja ver más. Ver más sería algo que daría vértigo, como intentar comprender otra dimensión. En física, las más recientes investigaciones sobre la dimensión del espacio-tiempo en el Universo serían comparables a esta concepción de la Verdad. A Dostoyevski le daba un ataque epiléptico cada vez que estaba a punto de comprender algo de esto, según dicen.


Ahora bien, decía la primera máxima que hemos citado, “gnosce te ipsum” que “conocerás el Universo y a los dioses”. Esta frase intuimos que es cierta (más adelante hablaremos del verbo “intuir”), pero sabemos que no hay dioses. ¿A qué dioses se refiere? Como lo que sea que busquemos va a estar dentro, deducimos que los dioses están dentro. ¿Y qué son los dioses, entonces, si ya no son seres sobrenaturales y todopoderosos que habitan el mundo? Son franjas separadas de un haz de luz que no vemos cuando están todas juntas, son algo como “inteligencias” múltiples, que dirían los masones cuando hablan de los dioses de Egipto (si alguno me lee, sabrá a qué me refiero). En cualquier caso, los dioses son representaciones simbólicas de las distintas partes de algo que vamos a llamar, provisionalmente, consciencia humana. También hará falta definir la consciencia detalladamente, en otro momento. Como el ser humano es social, y no puede conocerse sin ver cómo le ven los demás, porque tiene que verse reflejado en otros, esa consciencia está viva, aprendiendo y evolucionando en todos nosotros, desde que empezó la especie humana.

Como esto lo tengo asumido desde que empecé a interesarme por los símbolos, porque también sentí vértigo al asomarme a ese abismo, no pude evitar integrar en mi sistema ateo de comprensión del mundo cierto respeto por todas las religiones, las mitologías, el misticismo y, por fin, lo que nos atañe, el tarot.

El tarot es un compendio de “dioses”, “inteligencias”, distintas partes de todos los puntos de vista de un amplio crisol que forma toda la colectividad humana entre sí, con el que se puede comprender, en cierta medida, la esencia humana. A los materialistas me disculpo por hablar de esencia, de algo intangible que nos define y marca nuestra evolución, pero mi limitado vocabulario no alcanza a definir lo que quiero decir. Me refiero a lo que siempre hemos sido, en su raíz, que más o menos evoluciona, pero siempre en conexión a esas 22 figuras simbólicas que son los 22 arcanos mayores. 

Como se puede esperar, el tarot es solamente una herramienta más de interpretación a través de símbolos que sugieren, que acceden a una parte sensitiva de nuestro cerebro, que no sabe expresarse con palabras, sino con intuiciones: saber sin saber. A esto lo llaman muchos “mangutas” sabiduría hermética, que, reconozco, en verdad existe y es algo que se me escapa. Ya hablaremos de Hermes y lo que representa (se me acumula el trabajo…). Y digo que es una herramienta más, el tarot, porque igualmente se equipara la cábala judía, con sus 22 letras del alfabeto hebreo, la mitología grecolatina, los personajes bíblicos, los dioses egipcios y un largo etcétera. Lo que pasa es que suelen estar contaminadas, o más bien sucede que los arcanos (vamos a llamarlos así) evolucionan, desde su antigüedad de lo más remota, hasta enriquecerse con las nuevas aportaciones de la cultura que los transporta. A veces se dividen en dos y siguen sendas paralelas y otras veces se fusionan dos o más en uno. Es un rastro muy difícil de seguir, es arqueología pura.

Sin ahondar ahora en los 22 símbolos, puedo decir que “soy”, con todo lo ambiguo que se concibe aquí el verbo “ser”, el Ermitaño. Otro día podría explicar lo que es el ermitaño para mí, desde mi poco entrenada “sabiduría hermética” y con mi más conocido saber “apolíneo”. Y al mencionar otra vez a Hermes, digo ya, abiertamente, que me parece plausible que sea lo que conocemos racionalmente como mago, el Mago, es decir, Merlín, a quien tengo el placer y la desgracia de conocer.

Pues bien, cada sistema es incompleto y se suele mantener estancado en su forma original de cuando se creó, o de su época dorada de uso. Los que hicieron el panteón egipcio, por ejemplo, lo hicieron lo mejor que pudieron, pero seguramente algo se les escaparía. Por eso suele haber mucho sincretismo religioso, o como sucede con la religión (que prefiero llamar mitología) judeocristiana, que recogía e integraba todos los temas, motivos y arquetipos de otras religiones vecinas para intentar formar ese sistema simbólico y su narrativa (la narrativa es otro concepto complejo: no podemos entender los símbolos sin una historia o narración, la fábula que diría Aristóteles en su Poética, que los relacione y nos mueva interiormente).

El tarot es también incompleto y tiene símbolos deformados, como todo. Sus puntos fuertes son dos y nos tenemos que quedar con esto: 1) la narración (no quiero decir narratividad para no contaminar el término de Byung-Chul Han) y 2) la dualidad (esto también es un tema muy amplio que merece atención aparte). En cuanto a lo primero, el tarot “cuenta” una historia, porque recorre un itinerario de representaciones simbólicas arquetípicas (arcanos) que empiezan en  una especie de inocencia, frivolidad y júbilo (el Loco) y acaba en la asunción de una totalidad (el Mundo). Es cíclico, al final se vuelve al principio: cuando se entiende y acepta todo, se camina con libertad y ligereza, como el Loco, como un niño feliz. En cuanto a lo segundo, todos los arcanos se agrupan por pares, porque cada uno tiene su complementario. Suelen ser las dos caras de una misma moneda. De esto hay mucho escrito y pocos habrá que lo hagan mejor que Jodorowsky:


El caso es que, teniendo en cuenta que ningún sistema de símbolos es perfecto y que el tarot tampoco, esta mañana, hablando con Merlín, nos dimos cuenta los dos de que no había un arcano para incluir a otro amigo nuestro, un compañero de gran sensibilidad y profundidad de ideas.

Este amigo nuestro se caracteriza por construir maquetas, por estar siempre o casi siempre soltero y ser melancólico, a grandes rasgos. Esto nos hizo pensar en el Ermitaño, y en dividir los arcanos en dos tipos: los solitarios y los sociables. Los sociables a menudo tienen que estar rodeados de gente porque no saben estar solos, y los solitarios tienen que estar solos porque no saben estar con gente. En todo caso, nuestro amigo es un solitario (lonely soul, une âme solitaire) pero no es un Ermitaño y no tiene mucho que ver. Es muy ordenado, increíblemente meticuloso en su artesanía: puede hacer maquetas de tanques, aviones o cualquier vehículo con manchas de hollín, óxido y señales de uso de sus modelos reales. En el trabajo es igualmente ordenado, responsable, eficaz, incorrupto, práctico, exigente consigo mismo. Físicamente, también se cuida e intenta mejorarse, sacar lo mejor de sí mismo, a menudo mediante algún deporte individual. Sin embargo, el hecho de no alcanzar las metas que se propone, cuya altura no conocemos, le suele impregnar de melancolía. Esa tristeza y desasosiego, el contacto con el amargo mundo del existencialismo, le hace convivir también con una enfermedad incurable. No sabemos bien si esa enfermedad la tenía desde siempre y contribuye a su melancolía, o bien su melancolía agrava o causa su enfermedad. Como alivio de esa pesadumbre y su solitud se acompaña, desde hace poco, de un animal salvaje que suele desordenar y destruir su meticuloso habitáculo, y que él acepta con cariño.

Lo que no se puede negar es que todo ello “cuadra”: solitario, ordenado, enfermo y creador de sus propios juguetes. Y atención: lo que crea son juguetes, en su intimidad, para su compañía, aunque sea muy capaz de fabricar otras cosas mucho más serias. ¿Por qué juguetes? Primero pensamos en Gepetto, el célebre creador de Pinocho, también solitario, un artesano magnífico. Gepetto crea a Pinocho para acompañarse de lo que le falta: un niño. Tiene que añadir cierto caos a su orden, tiene que añadir cierta fluidez a su rigidez, cierta inocencia y felicidad a su sabiduría y existencialismo. Eso son los juguetes y eso es lo infantil. Por lo tanto, Gepetto y Pinocho son las dos caras del mismo arcano, los dos complementarios. A Gepetto no le falta un niño real, lo que le falta es un niño dentro. Lo que falta es una parte inocente y caótica dentro de sí, que tiene olvidada o reprimida, que no actúa. Todo esto tiene que ver con la dualidad en lo que somos: tienen que actuar con aceptación y concordia las dos partes antagónicas que nos integran, que están en todos los arcanos.

Le hemos llamado, a este arcano, el Juguetero (Toy maker). En el cine hay un personaje de ficción que lo representa a la perfección y de manera aún más precisa, correspondiéndose en todo a la personalidad de nuestro amigo. Es J. F. Sebastian de la película Blade Runner:



Este personaje es un magnífico genetista que participó en la creación de los replicantes tipo Nexus 6. Vive solo, añora la compañía femenina, padece una enfermedad que le hace envejecer rápidamente y, para mitigar mínimamente toda su melancolía, se fabrica sus propios “juguetes”: pequeñas criaturas divertidas, animadas, que le ayudan y le hacen compañía. Es la mejor representación que conozco de este arcano, el Juguetero.

Pero profundizando más, Merlín ha intentado conectarlo con otras figuras mitológicas o legendarias. El primero y principal que nos ha venido a la cabeza es Hefesto, Vulcano para los romanos. Su enfermedad incurable es, en este caso, su deformidad en los pies y su cojera. Sin duda, es un artesano que fabrica cualquier cosa que le encargan, con toda perfección y eficacia insuperable. Es “un alma solitaria”, porque, aunque esté casado con Afrodita, nunca tiene relaciones con ella y no se aman. Venus no se siente atraída lo más mínimo por él, siempre está con otros. Faltaría el rasgo característico de que se fabrica sus juguetes para acompañarle y ayudarle, pero Merlín se ha fijado en una sugerencia muy sutil de la información sobre Hefesto en Wikipedia:

Hefesto trabajaba ayudado por:

  • Cedalión era aprendiz en la forja de la isla de Lemnos. Allí llegó el gigante Orión tras haber sido cegado por Enopión como castigo por violar a una de sus hijas. Hefesto se apiadó de él y le dio a Cedalión para que le sirviera de lazarillo sentado en su hombro.
  • Dos Cabiros: Alcón y Eurimedonte, hijos gemelos de Hefesto, ayudaban a su padre en la forja de Lemnos. Análogamente, los Palicos, también sus hijos gemelos, le ayudaban en la forja de Sicilia.
  • Los tres Cíclopes inmortales y sus hijos trabajaban en la fragua de Hefesto en la Isla Vulcano (cerca de Sicilia).

Cuando lo leímos, Merlín exclamó: “¡son robots!”. Efectivamente, todo apunta a cierta “mecanicidad” o entidad de juguetes o autómatas. Ese Cedalión, aprendiz, que sirve de lazarillo sentado en el hombro de Orión, parece una especie de Pinocho, o un muñeco de J. F. Sebastian, sin gran inteligencia ni autoconsciencia. Los “hijos gemelos” de Hefesto, al ser gemelos, dan cierta sugestión de ser “creaciones en serie”, o sea, fabricados. Además, Hefesto no podía conocer mujer alguna con quien tenerlos. Y, por último, los “tres Cíclopes inmortales” tampoco son humanos. Hefesto es un creador de robots. No pude dejar de admirarme por la intuición de Merlín, su “sabiduría hermética”. Estas deducciones no son fáciles de encontrar en los libros, ni de obtener de la relación de ideas racionales.

Lo siguiente que dijo Merlín es que también es que el Juguetero también está relacionado con Confucio, que es “quien pone orden al caos”. Me parecía una relación muy arbitraria, en primer lugar, porque el orden que pone un Juguetero suele ser, en primer lugar, físico y material: fabrica cosas, no fabrica ideas o mundos de conceptos, con palabras. Pero de nuevo me tuve que asombrar cuando recurrimos a Egipto, que suele ayudar a resolver las cosas que no encontramos ni en Grecia ni en China. Egipto, como dijeron en un Curso de verano de la UNED al que asistí, es el nexo entre Oriente y Occidente. De modo que encontramos la respuesta en Ptah:

Ptah is the Creator god par excellence: He is considered the demiurge who existed before all other things, and by his willfulness, thought the world. It was first conceived by Thought, and realized by the Word: Ptah conceives the world by the thought of his heart and gives life through the magic of his Word. That which Ptah commanded was created, with which the constituents of nature, fauna, and flora, are contained. He also plays a role in the preservation of the world and the permanence of the royal function.

https://en.wikipedia.org/wiki/Ptah 

En efecto, Ptah es un creador de todo tipo de cosas, incluyendo lo que se crea con pensamiento y con palabras. Llama la atención también el impulso de su voluntad (willfulness), que también se corresponde con el carácter hacendoso y autoexigente de nuestro amigo el Juguetero.

De modo que, para concluir, en el gran corpus simbólico del cual el tarot es sólo una herramienta más hay que tener en cuenta a Ptah, el Maestro Artesano, a nuestro occidental Hefesto o Vulcano que, cuando no logra la concordia oppositorum (nunca lo ha logrado), fabrica sus propios juguetes. 

Por cierto, si lográis la referida concordia oppositorum (puede deducirse ya su sentido) en un arcano que encarnéis (o “seáis”), probablemente ya estéis en otro arcano. Estáis haciendo el Camino.




miércoles, 31 de mayo de 2017

Galatea en piedra



Pigmalión y Galatea, Jean-Léon Gérôme, 1890.



YA HE PASADO POR AQUÍ Y HE VISTO ESTO.
Son estatuas de carne que no hablan,
por mucho que hablen.
No dicen nada, no importa lo que digan.
Nada dicen de cuanto creen decir.

Son estatuas de carne que no sienten,
incluso si me espetan ofendidas
quejidos y reproches.
No sienten porque yo no siento.

Ya no obedecemos las mismas leyes,
igual que entre humanos y animales
unos no entienden de los otros.
Los derechos humanos no valen para el toro,
no valen para las moscas.
La ley protege el orden de las cosas
y el orden con tu nombre que tú haces
no es el que intento hacer sin ningún nombre.

Puedo ver, como hombre, el cuerpo que tú habitas
con un alma que brota por mi boca
que con mis ojos verte ella te toca
para ansiar todo aquello que limitas
negando a Eros tentaciones
y a Psique eternas sensaciones.

Esto que crees mío no es mío,
es sólo sombra.
Esta etérea sombra habita el mundo
en el tiempo que no existe.
A través de esta mirada, calor,
sí, concupiscente,
te buscan los ateridos de frío
cuyas profundas sombras son una,
sí, indiferente,
la más elevada, incorpórea y vibratoria
vida de una sola alma
tuya, mía, de todo cuanto toca la memoria
de lo sentido y vivido en cada aliento.

Pero cuando nada siento,
que es cuando no sienten estatuas de piedra,
es que esa materia es materia, es ínfima,
es tejido necroso hostil y estéril,
rancio al beso dulce de lo eterno,
repudio de mi abrazo y de mi tiempo
de la habitación donde se instale el sentimiento
del momento que ya encogido se recluye
como al tocar a un caracol los cuernos
y retractarse del Afuera,
para volver siempre
al noli foras ire.

Mi concha de lento explorador es la más dura,
tanto como la piedra de estatuas que ahora veo,
deshabitadas de alma mía,
deshechizadas piedras frías
a ajeno Pigmalión desengañado,
que en este taller vuelve a tocar piedra
para esperar, una vez más, hastiado,
para esperar concordia en esta Tierra.



YO NO QUIERO SER NADA AHÍ FUERA
porque todo es falso y seré yo otro falso.
Yo no quiero que me miren
porque me miden
y de medirme me hacen otro
y me hacen falso.

Aparta tu asquerosa mirada de mis ojos,
que yo no tengo ansias de medirte
sino sentirte cómo eres dormida,
cómo eres niña, niña verdadera,
la que duerme en tu sombra todavía,
que quiere ser mi amiga
como curiosa exploradora hormiga.

Me miras, y me ves
no sé qué parte,
que cierras tus ventanas y levantas
el puente sobre el foso de tu imagen,
falsa imagen de tu otra cara falsa
para cerrarte en piedra
de previa Galatea
y no querer jamás comunicarte.

Y eres mentira hecha mentira.
Te ahogas en mentira
para en mentira intoxicarte,
embustes de ti misma
en sombras de caverna
y el filósofo en ti, con su linterna
te dice “tú no eres la persona que busco”.



ALQUIMISTA MAESTRO DE LOS CAMBIOS,
Pigmalión hacedor de lo imposible,
no sé de vuestro arte.
Sigo siendo una mónada.
Espanto hasta la eterna
Afrodita la que ama las sonrisas.

Mi alma mónada mira siempre hacia sí misma,
hacia su Occidente cavernario,
revestida con ansias y con prisas,
eternamente ciega tanteante
de cuanto ansía, cuanto apetece,
cuanto quiere,
cuanto quiere probar
o en lo que probarse.

Fuera.

Je suis autre. Soy tú,
toro, mosca, hormiga,
piedra que habla sin decir,
verde rama de rosal cortada,
rosa cortada en ciernes de la muerte,
enclavada en el momento
de plenitud abierta,
eternamente viva-eternamente muerta.

Fuera.

Andrajoso te ipsum, ataúd,
quiero habitar en otra parte,
o ni siquiera “quiero”
porque me niego a todo Adentro,
mohoso cuarto sin ventanas,
estanca agua putrefacta:
quiero fluir,
quiero fluir en plata y en cristales,
manar en fuentes de agua clara
donde niña y doncel laven la cara.

Fuera.

Muerto y vivo, libre pervivo.
Libertad de alma de apetito,
leyes tuyas, mías, juicios, medidas,
pupila personal en ansias vivas
y sólo respirar.
Lo único que hay que hacer es respirar.
Estaba todo antes y lo estará después.
Pero lo único mío es respirar.
Todo es sí, todo es siempre, tú al revés:
todo lleno y yo vacío.

Fuera.

Vacío, libre viento o río,
respiro o eres tú quien me respira:
fluyes de mi alma que no es mía,
es sombra, es otra, es allí
donde te veo viva,
donde fluyen arroyos de agua fría
y te veo, por fin, cortada en vida,
cortada rosa en vida a mi medida,
porque ahora tu verbo se ha hecho carne,
tu piedra carne.

Fuera.

Cuerpo, segundero
del reloj que me respira,
estoy aquí.
Sé que estás ahí, Galatea,
Afrodita la que ama las sonrisas,
la sonrisa arcaica del presente,
obra de arte,
puedo tocarte,
bella, suave, caliente.


Otra vez,
vuelta a empezar.

¡Fuera!



YA HE PASADO POR AQUÍ Y HE VISTO ESTO.
“La depresión es una enfermedad narcisista”,
como dice el sabio, cosa es verdadera.
El limitado farol revela escasamente
los caminos del laberinto en piedra,
negras y rupestres galerías,
dormidas esperanzas de la mente.

El vacío sabe a hueco
mohoso, donde una larva blanda y supurante
ha hibernado embebida y conformada
de donde nunca debió haber salido.
La memoria irritante permanece
como ruina visible y prohibida
al paso por ortigas,
apenas reconocible, pero siendo espacio
inútilmente inhabitable, mío,
revestida de musgo y de rocío.

Y entonces viene cuando le aburre todo a uno,
cuando no puede deshacerse de la vieja casa,
cuando no hay nada que buscar,
cuando el pastor come y dice
“no busques más que no hay más”,
y nada más que hay que esperar,
esperar murmurando para uno
“jódete pastor, en invierno al agua y en verano al sol”,
esperar a la noche,
la eterna noche de triunfante luna,
luz que no daña,
que baña el corazón.

“La luna, mi sombra y yo”, que decía Li Po,
camino al hueco de sopor,
nos miramos maniatadas,
o pinchadas en un corcho como insectos,
sin dejar de sentir el dolor
presuntamente libres tropezando
tozudamente con cristales,
las cuatro paredes blancas que estiran
de los brazos, el pecho y la garganta,
de las que no sabemos si venimos
o si vamos a fosilizarnos,
de las que no sabemos nada.



PIEDRA,
la envidiable piedra eterna
es lo más seguro.
Como el hueso, la frente,
que recuerdan el tránsito o el flujo
de lo que es luna o es piedra,
la blanca Galatea.

Tallada y pulida forma
(todo es forma, y la forma
abarca al contenido)
te haces a ti misma o soy yo quien te hace:
imposible saberlo.

El constructor trabaja en su gran obra,
la gran transformación,
áurea estrella o mariposa.
La piedra del cuerpo deseado,
que abraza y besa deseo fatal,
hecha blanca y hecha luna,
por la sombra mónada de mis ojos
es piedra filosofal.

Tú te has hecho y yo te he hecho:
te quiero así, Artemisa,
te quiero fría, libre de sombra,
sólo luz, de ti a ti misma,
y no tus ojos medidores,
sino a tu espalda infinita
entrego mi sonrisa arcaica,
para ti,
para nadie,
hacia el fin,
hacia afuera.



TE MIRO HASTA QUE ME MIRAS
y entonces no te veo.
Veía más de ti en tu espalda,
tus caderas,
lo que está más allá de tu dominio,
lo que estaba antes de que nacieras.

Las personas llevan máscaras de piedra,
pero las piedras no llevan de persona.
Las estatuas no hablan:
mejor así.

La voz debía ser más pura
al ir desnuda,
despojada de la envuelta de tu cuerpo,
la más lejana tú de sombra,
la mano que rompiera el sello de mi boca,
pero no te oigo,
porque no me hablas a mí,
no es tu voz capaz de tocarme,
no abre ninguna puerta
ni menea las ramas de los álamos,
porque buscas algo,
algo que golpear con tu dureza,
buscas otra piedra como tú,
cabeza y cuerpo competente
a tu medida.
Be like water, my friend.

Tu voz no suena lejos,
tu máscara no tapa tu persona,
no distancia la tuya verdadera,
la que brota por tu boca
en cada aliento,
en cada hálito tibio de tus sílabas,
ni en tu silencio,
el que más amo, quizá
por ser más tuyo.

En la barrera infranqueable
te marchas sin saber que ya eres mía.
No me has encontrado y te recoges
para seguir brillando sola
con luz propia y destino para insectos,
fin de golpes duros en el vidrio,
vidrio de paredes y de máscara.

Sí, la manera de tenerte es estar lejos.
No tan lejos como para olvidarte,
no tan cerca para amarte.
Sólo te querré cerca del agua
para que transcienda,
porque el agua por tu cuerpo es tu cuerpo,
porque así, en torno a ti, te siento
fluyendo, perdiendo
a cada instante lo que nunca he tenido,
porque así, no dentro, te tengo
en tu eterna forma torneada
de redonda luna y pétalos de rosa.

(La lluvia que corre por tu espalda,
las olas que rompen en tus muslos
serán mi lengua que no oyes
con la que te hago más y más perfecta,
sin que tú lo sepas
ni debas saberlo,
porque esta noche en tu lejana espalda
ruedan mis lágrimas.)



SI MI VOZ NO TE TOCA
pero tus pies lamen mis olas,
si no van a tu boca
a verse nuestras sombras solas,
si estás tan lejos
pero no te llevo dentro,
¿dónde estás,
espuma de mar?

Tierra adentro te conduzco
cogida de la mano,
desnuda con tu mirto,
por la senda blanca
a mi cueva negra.

Ves el farol con que luzco
cada escala y rellano,
ya resuelto el laberinto
por tu mirada clara,
por tu cadera tersa.

Hay luz al fin,
se abre el cielo azul
sobre el verde prado;
has llegado a mi jardín.

El Jardín Tierra de Nadie,
así lo llamo.
No está afuera ni está adentro,
ni centro ni periferia,
ni vacío ni lleno.

Aquí están todas las fuentes
bajo álamos y sauces,
sobre las aguas rientes
de las que bebes y naces.

Aquí están todas las rosas
olorosas a miríadas,
que en este lugar lustrosas
no tendrán que ser cortadas.

Aquí están las esculturas
que guardaba en mis arcones,
ya a la luz y en las alturas
de fontanas y escalones.

Aquí Afrodita, como tú, desnuda,
aquí Artemisa la intocable,
aquí Atenea concienzuda,
el cisne y Leda inalcanzable,
las nueve Musas, las ninfas, las nereidas,
y aquí tu pedestal,
sube,
quédate,
ésta es tu tierra,
sé sin ti una más,
regresa a tu materia,
retórnate
Galatea en piedra.

domingo, 21 de mayo de 2017

Cervantes y las religiones en el Persiles


Este podcast de literatura va a tratar sobre el pensamiento de Cervantes en materia religiosa, tomando como referencia su novela póstuma, el Persiles.
Los trabajos de Persiles y Sigismunda (1617) es una novela muy intrigante y muy desconocida de Cervantes. Responde al marco tradicional, estilístico, del género de la novela bizantina, cuyo principal referente eran las Etiópicas de Heliodoro. Este tipo de novela trata la historia de un viaje, más o menos exótico, de una pareja de amantes expuestos a peligros y aventuras que dificultan su encuentro y llegada a un puerto o final seguro. Con este esquema escribió Cervantes también una de sus Novelas ejemplares, La española inglesa. Este marco tiene una potente tradición literaria y no deja espacio a la recursividad psicológica de los personajes, es decir, al ser lo atractivo el decorado y la acción, no es fácil meterse en una profundidad de carácter, o evolución psicológica, de los personajes. Por eso Persiles y Sigismunda son, como todos los personajes de la novela, personajes planos, predecibles. En este sentido, don Quijote y Sancho son muy superiores.
Lo que tiene de original Cervantes en esta novela es su afán de confundirnos y de ser ambiguo, desde la primera página hasta la última. Comienza in medias res, en una isla habitada por bárbaros en los mares del norte, donde al poco de irse formando ya un grupo de personajes, se produce el encuentro entre Periandro y Auristela, que se salvan por los pelos de morir sacrificados. Se hace saber al lector que se hacen pasar por hermanos pero no lo son, porque son amantes y están huyendo de algo. Ante todos los demás, van a decir siempre que son hermanos y que van a Roma para que Auristela aprenda la fe católica, porque en su país de origen “se ha torcido la fe”, es decir, que procede de un país protestante, como Periandro. Son realmente príncipes de islas del norte, Persiles de Tule (Islandia) y Sigismunda de Frislandia, y el motivo de su huida es el matrimonio que había concertado la madre de Persiles del hermano de él, el príncipe Magsimino, con Sigismunda. Como Persiles estaba enamorado de ella, y ella de él y no quería a Magsimino, huyen para casarse libremente en Roma, lejos del alcance de sus familias. 
En esta peregrinación fingida a Roma formarán un grupo con otros personajes, algunos de ellos siendo verdaderos peregrinos. El mayor problema que van a tener es mantener el secreto y, sobre todo, la tapadera de que son hermanos, porque al ser Auristela muy hermosa, serán varios los personajes, o concretamente dos, el príncipe Arnaldo de Dinamarca y el duque de Nemurs, de Francia, los que querrán casarse con ella a cualquier precio.
Pues bien, aquí habrá un viaje, primero por los mares del norte, regiones oscuras y frías, y luego a pie por la Europa meridional: Portugal, España, sur de Francia e Italia, hasta llegar a Roma. Todo esto se ha visto de manera simbólica, e incluso mística, porque van de la oscuridad a la luz, de la barbarie a la civilización. 
Este viaje va a ser muy polémico porque transcurre, o debería transcurrir, por una Europa sacudida por las guerras religiosas, con todo el trasfondo ideológico que había. Lo primero que hay que preguntarse es por qué, cuando están en Dinamarca, no tiran para abajo y van a Roma por tierra, cruzando Alemania. Cervantes prácticamente no menciona Alemania, ni da explicaciones de por qué no van, ni nada. Pero estaba claro: en Alemania se odiaba profundamente a los católicos. Eran como el agua y el aceite.
Entonces, ¿qué hacía que unos y otros fueran irreconciliables? La historia del protestantismo es muy extensa, así que voy a sintetizar al máximo. El primero en cuestionar el catolicismo fue Erasmo de Rotterdam, emblema de los humanistas, que realmente era un sofista, un orador que convence pero que a la vez engaña. Erasmo criticaba la veneración de reliquias de santos, la creencia en milagros, etc. Pero un tema que defendía mucho era el pacifismo o irenismo (Irene es paz en griego), incluso con los turcos, cosa irrealizable. Por esto se dice que Cervantes no era erasmista, porque Cervantes sabía por experiencia propia que con los turcos no hay acuerdo posible. Y por cierto, esto del irenismo era, y sigue siendo, una herejía para el catolicismo.
Pues bien, Erasmo inspiró a Lutero, y se escribían con frecuencia. Pero acabaron peleándose por un motivo muy peliagudo: el libre albedrío. ¿Qué es esto? El libre albedrío es un precepto católico, que viene a decir que puedes salvar tu alma en cualquier momento, aunque hayas sido malvado, si te arrepientes y haces alguna buena obra. Esto, en la práctica, significaba que bastaba con una donación a la Iglesia, o a un hospital, para ir al cielo. Esto daba  pie a chanchullos. A Lutero esto de las indulgencias (así se llamaba el perdón de la Iglesia a cambio de dinero o favores) le irritaba. El caso es que Erasmo no se atrevía a negar el libre albedrío, porque también es un tema muy filosófico, mientras que Lutero sí lo negaba, por eso rompieron relaciones.
Ilustración de la edición del Persiles de 1781 (Madrid). 
¿Qué es lo contrario del libre albedrío? El destino, la predestinación: nada va a salvarte si has sido malvado; las buenas obras, de caridad o lo que sea, no te van a salvar, sino la fe. Esto da lugar a varios cambios radicales: no obedecer al Papa, que favorecía todo lo que diera dinero a la Iglesia; y algo muy curioso relacionado con esto de la fe, que es la libre interpretación de la Biblia. Uno no necesitaba intermediarios para que le explicasen los textos bíblicos, sino que tenía que leerlos y entenderlos como le pareciese, siempre que tuviese fe, se autoconvenciese. Esto dio lugar al idealismo, opuesto al racionalismo católico. La gran ventaja que tuvieron los protestantes es que se les enseñó a leer, mientras que los católicos eran la mayoría analfabetos, por eso nos quedamos atrás en ciencia. Lo peligroso es lo que implica el idealismo: creerse cosas, tomarse la ficción en serio. El idealismo puede llevar a ideas descabelladas, como el nazismo, o como creerse un caballero andante. ¿Ven por dónde van los tiros? ¿Ven cuál era la intención de Cervantes con el Quijote?
Con esto volvemos a Cervantes, al misterioso Cervantes, que en los últimos años de su vida escribe una novela con protagonistas protestantes. Como mínimo, tenía que hacer sonar alarmas en los lectores y en la censura, pero a la censura la burlaba fácilmente: Cervantes se explayaba enormemente siempre que hablaba del catolicismo. Américo Castro, un famoso cervantista, decía que esto era sospechoso. Efectivamente, afirma en exceso para despistar, pero el lector atento puede captar la ironía. Hasta nos da una pista cuando uno de los personajes dice “la disimulación es provechosa”, que, a mi juicio, es la frase que mejor resume el pensamiento de Cervantes.
Pues bien, ¿qué hay en Cervantes y en el Persiles que ponga en duda su apoyo al catolicismo, es decir, a la Contrarreforma? En primer lugar, que en ningún momento hay una sola intervención divina, ni en el Persiles ni en ninguna obra suya. Es más, condena los milagros, porque hace decir a los personajes que hay cosas que no se deben a milagros, sino a misterios, que son acontecimientos que ocurren raras veces, entre otras razones. Otra: un personaje, Mauricio, católico, de un supuesto país católico, Hibernia, dice que en su patria se practica la aberrante ius primae noctis, el derecho de pernada, con lo que parece que la moral católica tiene una eficacia nula ante las costumbres sociales. Otra más: los rituales católicos, que Cervantes se los pasa “por el forro”, con perdón. No hay ninguna ceremonia religiosa católica en el Persiles, no hay ningún cura. En las bodas de la novela, al menos en dos, la de Renato y Eusebia, personajes de la Isla de las Ermitas, y al final, la de Periandro y Auristela, no hay cura ni ceremonia, sino que se realizan por apretón de manos. Cervantes podía haberse inspirado en antecedentes literarios para este tipo de matrimonios, aunque también existían en la realidad, y por cierto estaban mal vistos por la iglesia. Lo que sostenemos aquí es que, Cervantes, como constante defensor de la libertad, apoyaba los rituales civiles. Hay que añadir una cosa más, fundamental, que es una auténtica patada a las convenciones religiosas, que es que la peregrinación es fingida, todo es una farsa.
Pero para algunos autores, como Michael Nerlich, autor de El Persiles descodificado, que se dedicó a estudiar el Persiles en clave mística y religiosa, Cervantes pretendía una especie de sincretismo religioso cristiano y, por lo tanto, no estaba en contra del el protestantismo. Para Nerlich, del Persiles, y por tanto de Cervantes, se desprende una tolerancia religiosa absoluta dentro del cristianismo. Pero sabemos que Cervantes no era protestante, aunque lo tolerase, porque no estaba a favor de la predestinación: en su tragedia La Numancia, hace decir a Cipión “cada cual se fabrica su destino”, lo que equivale al libre albedrío. Por otra parte, Isabel Lozano Renieblas, la más reconocida cervantista española, sostiene que la obra de Nerlich no tiene ni pies ni cabeza porque no hay que buscar otra intención que el sentido estético, ya que, según ella, Cervantes sólo escribía para entretener. Este argumento es indudablemente limitado, muy cerrado en filología sin tocar otras áreas.
Al haber mencionado La Numancia, hay que mencionar otra transgresión de Cervantes: el tema del suicidio. El Concilio de Trento había prohibido el suicidio en literatura, pero Cervantes suicida a todo un pueblo en La Numancia, a Grisóstomo en El Quijote y, en el Persiles, Rosamunda se deja morir de hambre, que no deja de ser otro suicidio. Con esto Cervantes manifiesta dos cosas: que el suicidio no se puede eliminar de la literatura, porque es ficción y no hay que tomársela en serio, no tiene que suicidarse nadie; pero dentro de esa ficción, que también forma parte de la ontología humana, no se puede negar que cada cual es libre de quitarse la vida si tiene razones para ello, aunque sean absurdas, como el caso de Grisóstomo.
No hace falta ser un genio para darse cuenta de que Cervantes defiende constantemente la libertad, la libertad humana, por encima de la moral católica, muy por encima de la predestinación protestante, de ahí que concluyamos que Cervantes era un ateo, racionalista, que ha concebido toda su realidad como católico, eso sí. Este nivel profundo queda sepultado por su disimulación, la burla de la censura, la tradición literaria de la que se sirve y un fino sentido del humor del que a veces no somos conscientes. En el Persiles está todo este artesonado y nos ofrece posibilidades de lectura y de interpretación prácticamente inagotables.
Visto esto, les invito a reflexionar sobre quiénes somos, qué genoma llevamos en nuestra cultura, qué hay de Cervantes en nosotros y, por supuesto, les recomiendo leer atentamente el Persiles.



Bibliografía

CERVANTES, MIGUEL DE (2004), Los trabajos de Persiles y Sigismunda. Ed. de Carlos Romero Muñoz. Madrid: Cátedra.
LOZANO RENIEBLAS, ISABEL (1998), Cervantes y el mundo del Persiles. Centro de estudios cervantinos.
LOZANO RENIEBLAS, ISABEL  (2008a), "El Persiles hermético". Cervantes: Bulletin of the Cervantes Society of America, 26.1 (Spring-Fall 2006 [2008]): 277: 84. The Cervantes Society of America. 
LOZANO RENIEBLAS, ISABEL (2008b), "Religión e ideología en el “Persiles” de Cervantes", en FINE, RUTH, LÓPEZ NAVIA, SANTIAGO (eds.), Cervantes y las religiones. Madrid, Editorial Iberoamericana. 
MAESTRO, JESÚS G. (2017), "Religión y política en el Persiles de Cervantes desde el materialismo filosófico" (Conferencia en vídeo). Oviedo, Fundación Gustavo Bueno. Disponible en:  https://www.youtube.com/watch?v=y-zzsFoT8hY 
NERLICH, MICHAEL (2005), El Persiles descodificado o la Divina Comedia de Cervantes. Madrid, Hiperión.

viernes, 21 de abril de 2017

Cervantes: breve reseña de su obra narrativa

Transcripción de la sección “Clásicos por dentro” de “Donde la poesía nos lleve”, de Acrópolis Radio, emitido el 21/04/2017, programa especial de Cervantes por el Día del Libro.


Buenas tardes, para nuestros oyentes en Europa y buenos días en América. Conmemoramos aquí en Acrópolis Radio el día del libro, que se celebra este domingo 23 de abril, con este programa especial sobre Miguel de Cervantes, que por cierto no murió el 23 sino el 22 de abril. Agradezco a José Manuel Gutiérrez y demás compañeros esta invitación para hablar de uno de mis escritores favoritos.
En primer lugar, no hay que exponer razones una vez más de por qué se considera a Cervantes el mejor escritor en lengua española y el Quijote la mejor novela jamás escrita. Mi consejo a los que discrepen es que se informen un poco de por qué el Quijote sigue siendo el libro más difundido en el mundo y traducido a más idiomas, después de la Biblia. 
El Quijote, que es la obra cervantina más conocida, es la primera novela moderna. ¿Qué quiere decir esto? Significa que se termina de gestar la narrativa realista en su forma definitiva. Si bien la narrativa realista ya había dado sus primeros frutos en la novela picaresca, donde también pionera y también española es el Lazarillo de Tormes, con el Quijote logra su máximo esplendor. 

¿Qué ruptura con lo anterior desencadenó Cervantes? Hasta el Quijote la literatura era monológica. El monólogo es una forma de discurso en la que no se diferencian las distintas voces participantes. La voz del narrador, de un príncipe y de un campesino aparecerán con un mismo estilo. Eso es porque el autor está centrado en sí mismo y no intenta realizar un acto de comunicación que signifique un encuentro real con la otredad. Esto caracteriza la literatura de la Edad Media. Según Mijaíl Bajtín, el rasgo más característico de la novela es la polifonía, donde se da la interacción de diferentes voces con registros y puntos de vista distintos. Es más complejo que esto, pero, en fin, hay mucha teoría de la literatura que abarcar con Cervantes. 

Por citar alguna cosa más: se da también la observación de E. M. Forster de “personajes planos” y “personajes redondos”: los personajes planos se mantienen invariables a lo largo del relato; es algo propio de los héroes. En cambio, los redondos evolucionan, cambian, como les sucede a don Quijote y a Sancho.
También hay en el Quijote y en otras obras de Cervantes el mayor juego de narradores que se había dado hasta la época: el narrador, hay que insistir en esto, no es el autor, no es Cervantes, sino que es otro personaje ficticio más que nos está hablando, y como ocurre en la obra cervantina, nos puede estar mintiendo. Al haber en el Quijote un sistema de narradores que se glosan y comentan unos a otros, el lector no sabe de quién fiarse: el narrador anónimo de los capítulos 1 a 8, el cronista árabe Cide Hamete Benengeli, el traductor morisco aljamiado y el narrador editor de la traducción. En ciertos momentos habrá disparidad entre lo que dice el narrador y lo que dicen o hacen los personajes. El narrador, por tanto, va a ser tanto homodiegético como heterodiegético, es decir, en primera persona, formando parte de la historia, y en tercera, ajeno a la historia o fábula, omnisciente o a veces equisciente: a veces lo sabe todo y a veces sabe lo mismo o menos que los personajes.
A esto hay que añadir la habilidad para insertar historias dentro de la historia, en forma de metanovela o metanarración, como el relato del Curioso impertinente o la de Marcela y Grisóstomo, e incluso una breve autobiografía en el relato del cautivo de Argel. Y no sólo eso, sino que el Quijote abarca todos los géneros y variantes de cada uno: hay poesía (nada mala, pese a la mala fortuna que tuvo Cervantes como poeta); hay narrativa, por supuesto, pero también prosa moral y didáctica; y hay teatro, que además es un teatro narrado, en el caso del Retablo del Maese Pedro, innovación artística sin precedentes.
Cervantes fue un antes y un después. Todo lo que tocó cambió para siempre: libros de caballerías, novela pastoril y novela bizantina. En el caso del Quijote, hay que decir que es falsa, totalmente, la concepción más difundida de que Cervantes quería acabar con el género de las novelas de caballerías. Esas novelas ya habían pasado de moda. Lo que hizo Cervantes fue aprovechar ese código, ese marco, para generar la fábula y el sistema de personajes que necesitaba. Y efectivamente, no volvió a haber novelas de caballerías. 
Con La Galatea, novela pastoril, que fue la primera novela que escribió, en 1585, ocurre lo mismo: ya no vuelve a haber novela pastoril, si bien en 1605 Lope de Vega escribió otra, La Arcadia, más desafortunada por el alarde pedantesco de erudición y citas, aunque las poesías eran buenas. Estas novelas tuvieron su esplendor en el Renacimiento y eran la adaptación a la prosa de lo que habían sido las distintas manifestaciones poéticas del género bucólico pastoril: devaneos amorosos entre supuestos pastores y pastoras en un ambiente de naturaleza idílica. En La Galatea de Cervantes la acción se sitúa no en un lugar fantástico, sino a orillas del Tajo, aunque el mencionado Valle de los Cipreses no exista. 
La otra gran novela de Cervantes es Los trabajos de Persiles y Sigismunda, la última que escribió y que se publicó de manera póstuma en 1617. Es una novela bizantina, otro género que ya estaba en declive y que Cervantes lo remata. Una novela bizantina es una novela de aventuras cuyos protagonistas son amantes y que, tras una serie de dificultades y de viajes por lugares exóticos y lejanos, consiguen llegar a reunirse y vivir felices. Siempre dicen los críticos que, mientras que en el Quijote Cervantes plasmó su experiencia vital, en el Persiles plasma su experiencia literaria. Aquí entra el ingrediente de lo maravilloso (licántropos, monstruos marinos, etc.), pero sin entrar en conflicto con el realismo y el racionalismo de Cervantes: lo más inverosímil no aparece directamente en la acción narrativa, sino que lo cuentan los personajes, de manera que podemos sospechar que mienten. Otra vez que juega un papel fundamental el narrador, que nos engaña constantemente. Parece una novela a favor de la Contrarreforma del catolicismo, al tratar de la peregrinación de un grupo de personajes desde el norte de Europa hasta Roma, pasando por España, cuando la pareja de amantes protagonistas están fingiendo ser peregrinos para casarse en Roma, y además de manera civil, fuera de la iglesia y sin cura. No es fácil darse cuenta de esto porque entre los personajes hay peregrinos auténticos, hay exageradas apologías del catolicismo que confunden, y que hacen sospechar de cierta ironía o que eran recursos para pasar la censura, pero el caso es que Cervantes siempre es ambiguo. Por eso 400 años después seguimos sin descifrarlo.
Las Novelas ejemplares, publicadas en 1613, también merecen gran atención. Son doce narraciones cortas que responden, por su forma, a lo que entonces se entendía como novela, como los relatos del Decamerón o los del Patrañuelo de Juan de Timoneda. Pero en este género narrativo se solían repetir muchos temas y tópicos, hasta que llegó Cervantes. Él mismo tuvo que convencer de que eran por primera vez completamente originales: “mi ingenio las engendró”, decía en el prólogo. Todas ellas reflejan la realidad social de la España de entonces, tratando siempre bajos fondos o clases bajas, y las relaciones entre éstas y la nobleza. En La ilustre fregona, por ejemplo, dos jóvenes nobles mienten a sus familias diciendo que van a la guerra cuando en realidad se meten en los bajos fondos para divertirse, ocultando sus identidades, obviamente. Hay siempre una fuerte crítica social pero, más que eso, una crítica moral: se señalan formas de pensar, de comportamiento, de ver la realidad para ponernos a prueba, para que juzguemos nosotros. 
Otras obras que ya no voy a reseñar, para no aburrir, son sus famosas obras de teatro, Ocho comedias y ocho entremeses, que tuvieron mala fortuna al estar los corrales de comedias monopolizados por Lope, y el Viaje del Parnaso, obra narrativa en verso que refleja el concepto que tenía Cervantes de la buena poesía, o de la literatura en general.
Hay que estar atentos: si hay un consejo de cosecha propia que puedo dar para leer a Cervantes es saber disfrutar de la calidad estética y literaria pero sin que ésta nos eclipse la atención al trasfondo filosófico que hay detrás. Hay críticos que sostienen que Cervantes escribe para entretener y nada más, como Isabel Lozano-Renieblas, la presidente de la Asociación de Cervantistas, mientras que otros hermeneutas se esfuerzan en traducirnos lo que parece que quiso decir, que a menudo no dicen más que disparates, como que Cervantes era judío y hay que leer su obra en clave cabalística. A Cervantes hay que leerlo con sentido crítico y poniendo en duda casi todo, y así ha venido sobreviviendo siglo tras siglo, porque en lo más profundo lo que nos dice es intemporal e inagotable.
Miguel de Cervantes tiene algo más que le sitúa en un lugar preciado de la historia de la literatura, y es el hombre, la persona que hay detrás de sus obras. Su experiencia vital es algo le engrandece respecto a otros que tuvieron un camino más fácil: su huida a Italia en su juventud a causa de una orden de caza y captura contra él, por un duelo; su vida de soldado, su participación en la Batalla de Lepanto y otras expediciones militares, el cautiverio de cinco años en Argel, su lamentable experiencia de comisario de abastos que le hizo objeto de denuncias e incluso de prisión, su búsqueda constante de trabajo para sobrevivir y mantener a su familia, porque no le regalaron nada. Por eso digo que lo más admirable, y lo más necesario al escribir todo lo que escribió, es la persona que vivió realmente. No es de extrañar que con todas las inclemencias que pasó uno de los temas que más le importara fuera el de la libertad, porque lo contrario de la libertad no sólo es la esclavitud, sino la impotencia. Y con el famoso discurso de Don Quijote me despido. Muchas gracias a todos, saludos y feliz Día del Libro.
“—La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres. Digo esto, Sancho, porque bien has visto el regalo, la abundancia que en este castillo que dejamos hemos tenido; pues en mitad de aquellos banquetes sazonados y de aquellas bebidas de nieve me parecía a mí que estaba metido entre las estrechezas de la hambre, porque no lo gozaba con la libertad que lo gozara si fueran míos, que las obligaciones de las recompensas de los beneficios y mercedes recebidas son ataduras que no dejan campear al ánimo libre. ¡Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan sin que le quede obligación de agradecerlo a otro que al mismo cielo!”



Webgrafía consultada:



miércoles, 19 de abril de 2017

Poema XVIII, Trilce, César Vallejo

Este comentario lo preparé para una sesión didáctica en el CSA Tabacalera (Madrid) en mayo de 2012, con la bibliografía citada pero, sobre todo, con los apuntes de clase de literatura hispanoamericana de Filología Hispánica en la UNED, del profesor César Moya Casas.
Disponible descarga en pdf aquí: https://www.yumpu.com/es/document/view/14728821/cesar-vallejo-poema-xviii-trilce-pericvlvm/2 



Poema XVIII, Trilce, César Vallejo


Oh las cuatro paredes de la celda.
Ah las cuatro paredes albicantes
que sin remedio dan al mismo número.

Criadero de nervios, mala brecha,  
por sus cuatro rincones cómo arranca                 5
las diarias aherrojadas extremidades.

Amorosa llavera de innumerables llaves,
si estuvieras aquí, si vieras hasta
qué hora son cuatro estas paredes.
Contra ellas seríamos contigo, los dos,               10
más dos que nunca. Y ni lloraras,
di, libertadora!

Ah las paredes de la celda.
De ellas me duele entretanto, más
las dos largas que tienen esta noche                    15
algo de madres que ya muertas
llevan por bromurados declives,
a un niño de la mano cada una.

Y sólo yo me voy quedando,
con la diestra, que hace por ambas manos, 20
en alto, en busca de terciario brazo
que ha de pupilar, entre mi dónde y mi cuándo,
esta mayoría inválida de hombre.


El poema es de César Vallejo, poeta peruano, nacido en 1892, cuya poesía pertenece al movimiento vanguardista. Aunque mantenga distintas líneas poéticas, rechaza en mayor o menor grado el modernismo para reencontrarse con la poesía sencilla y la vida cotidiana.
Conviene señalar de antemano que en el vanguardismo, aparte de dicha ruptura con el modernismo, destaca el rasgo fundamental del simbolismo hermético, lo que quiere decir que las imágenes tienen sentido para el entendimiento del autor, y es, por tanto, algo cerrado, personal, de ahí su difícil interpretación. Muchas veces ni siquiera es posible, al no tener significado alguno.

Dentro de esta corriente vanguardista, el poema pertenece a la obra Trilce, publicada en 1922, cuatro años después de su primer libro, Heraldos Negros. En Trilce se manifestará una notable ruptura con los Heraldos, al distanciarse más de la influencia modernista, de la elitista “torre de marfil”. Entrará, pues, en una poesía más personal, que expresa la realidad segmentada pero armonizada con técnicas cubistas.
En este poema, además, tienen gran importancia dos hechos relevantes de su biografía: 1) había sido encarcelado injustamente, durante tres meses, periodo durante el cual estuvo escribiendo Trilce, y 2) su madre había muerto unos pocos años antes.

El tema sería la angustia del aprisionamiento y el desamparo, y la búsqueda de la liberación de las causas de tal angustia.

Tiene la siguiente estructura:

1) Parte I: vv. 1-6. Trata de las paredes entre las cuales se encuentra encerrado. Ellas son referidas y descritas por el poeta.
2) Parte II: vv. 7-12. Se dirige ahora, echándola en falta, a la “amorosa llavera” que podría paliar esa situación.
3) Parte III: vv. 13-18: Vuelve a las paredes, pero esta vez añade a su dolorosa visión de ellas la invocación a la protección de la madre, patéticamente, que ya no lleva de la mano a ese niño que fue él.
4) Parte IV: vv. 19-23. Se hace patente la situación real, actual, de soledad y desamparo, donde ha de buscar otro apoyo sólo con su mano derecha (la que tiene la habilidad, la suya y propia, de la cual tiene que valerse, quizá escribiendo).

En cuanto a la forma, es verso irregular, libre, cuya ruptura visual concuerda con los principios vanguardistas. Son todos versos de arte mayor, con una notable presencia de endecasílabos (vv. 1, 2, 3, 4, 5, 8, 15, 18, 20, 21, 23) y algunos alejandrinos (vv. 6, 7, 22). El único verso corto es el v. 12, que da mayor intensidad y divide en dos el poema, al ser único y emplazado en su centro de gravedad, en su punto central geométrico (hay exactamente once versos por encima y por debajo de él).
El ritmo es irregular, con algunas roturas marcadas, como “pupilar” en el v. 22, o “aquí” en el v. 8.

En el contenido:

Primera secuencia: presencia de una repetición, con paralelismo y anáfora, en los vv. 1 y 2, “oh las cuatro paredes” y “ah las cuatro paredes”, comenzando tales versos por líricas exclamaciones de sentimiento, como evocando esas paredes, sin decir nada más de ellas que son cuatro. 
Repetición del número cuatro y referencia a él en el v. 3: tienen que ser cuatro, siempre serán cuatro. En el v. 2 es llamativo el adjetivo especificativo “albicantes”, como participio de presente, derivado del verbo “albear”, blanquear, “que blanquean”: le dejan blanco a uno. 
Ligero hipérbaton en el v. 3: prefiere enfatizar “sin remedio”, al no decir, por ejemplo: “que al mismo número dan sin remedio”.

Segunda secuencia: sigue entre esas paredes, que son, o producen, un desasosiego ya violento (“criadero de nervios”) y algo roto y de difícil curación (“mala brecha”). Es perceptible una aliteración que produce una sensación de rotura o desgajamiento, con vibrantes y velares, muy lograda al ir en orden o gradiente de intensidad:

Criadero de nervios, mala brecha,
por sus cuatro rincones cómo arranca
las diarias aherrojadas extremidades.

El clímax está en “aherrojadas”, la palabra de mayor sonoridad, casi estruendosa, muy superior a las vibrantes del v. 4.
Esta secuencia es bastante visual, como la anterior: dibuja el cuadro, la estancia cuadrangular, que se define en la primera secuencia con las paredes, líneas rectas, los lados del cuadrado. Aquí, en esta secuencia, no menciona los lados sino los vértices del polígono, “sus cuatro rincones”. Tanto detalle da la sensación de énfasis en esa figura.
El v. 5 llama la atención por su hipérbaton, al anteponer “por sus cuatro rincones”, dándole mayor importancia a esos rincones, cuando la frase tendría que empezar por “cómo arranca…”. Esto, y más patente aún en los vv. 11-12, es muestra del lenguaje radicalmente nuevo de la poesía vanguardista, para expresar la desolación y la angustia. El lenguaje se violenta, de desarticula la sintaxis, aumentando la sensación de caos y turbación de ánimo.
El v. 6 tiene una doble interpretación : 1) de esos cuatro puntos, los rincones, se produce la tirantez que arranca los ya inmovilizados (aherrojados) miembros del poeta; 2) las extremidades son las paredes, los lados del cuadrado, en tensión, de los que se está tirando desasosegadamente desde los vértices. Al estar el cuadrado así, arrancando las paredes, es un “criadero de nervios”. Esta segunda interpretación tiene sentido de acuerdo con la secuencia IV, al dolerse el poeta “de ellas” [de las paredes], vv. 13-14.

Tercera secuencia: anteposición del adjetivo en el v. 7, ante “llavera” y “llaves”. Uso del mismo lexema en sendos sustantivos (políptoton), conectándolos entre sí. Puede referirse, metafóricamente, a su madre, que era su protección y solución a todos los problemas. Este verso, además, es el único resto del modernismo: un perfecto alejandrino en hemistiquios de heptasílabos.
Encabalgamiento feroz en el v. 8 con “hasta”, para crear suspense. Repetición de la partícula condicional “si…”, con la presencia de tiempos verbales en subjuntivo: estuvieras, vieras (v. 8), lloraras (v. 11).
Hipérbaton en v. 9, “son cuatro estas paredes”, para enfatizar que son cuatro. Sigue con la repetición constante del número cuatro, que en este verso remarca lo limitado que es ese espacio. “Hasta/qué hora…”: hasta qué extremo, y cuánta duración.
En el verso 10 sigue hablando a la “llavera”, probablemente su madre ausente, y pasa al número dos, para repetirlo (vv. 10, 11, 15) y enfatizarlo como con el cuatro. Existe, pues, un paralelismo entre ser dos/ser cuatro. Si estuvieran juntos, él y su madre , con sólo estar en su compañía se anularía esa angustia y ese apresamiento.
Ligera aliteración de vocales a/e en estos tres primeros versos de la secuencia: llavera, llaves, estuvieras, vieras, estas, paredes. Parece dar una sensación de suavidad, armonía, creadas por la presencia de la madre.
Desarticulación de la sintaxis en el v. 11 y en el 12: “Y ni lloraras,/di, libertadora!”. Es una frase que se entiende pero muy desgajada, expresando el mínimo comprensible, porque sería más lógico algo así como: “Y tú, que ni llorarías, ¡di, libertadora!”. Como se ha dicho más arriba, el en vanguardismo se moldea la sintaxis.
El v. 12, el más corto, es el de mayor carga, porque el verso corto sirve para concentrar, mientras que los largos son para explayar. Esta invocación a la madre, en imperativo, la exhorta a hablar, en una ferviente expresión de necesidad de ella.

Cuarta secuencia: el v. 13 parece volver al comienzo, enfocando de nuevo las paredes. Ya no está la madre. Y no hace falta decir que las paredes son cuatro, porque ya se ha dicho demasiado.
Hipérbaton en el v. 14, al comenzar la frase con “De ellas…”, para darlas prioridad sobre lo demás. También hay otro abrupto encabalgamiento a final de verso: “más”, creando suspense, dejando en suspenso qué más hay de lo que se duela el poeta.
El v. 15 mantiene el número dos presente desde la secuencia anterior. Añade otras dos paredes (diferentes, “largas”, adj, postpuesto), líneas tensas, arrancándose, que duelen igual que las otras que son arrancadas por los rincones. Probablemente, una metáfora de sus propias dos manos, al sólo hablar de manos, y no de paredes, de aquí en adelante.
“Esta noche”, en el v. 15, recuerda al verso de Neruda “Quiero escribir los versos más tristes esta noche”. Esa exclusividad y localización temporal son recursos intensamente líricos: ¿qué noche? La mía, ésta. Tiene sólo sentido para el poeta, pero al hablarnos desde el “yo”, desde su intimidad, induce a que nos identifiquemos, porque también hemos tenido o tenemos “nuestra” noche .
En los vv. 16, 17 y 18 describe las dos manos, figuradas metafóricamente como las desasosegadas paredes, que ya no pueden tomar las manos de su madre. Imagen múltiple de la madre: “algo de madres” (pl.)/”de la mano cada una”. Como si estirara los brazos ese niño, que sólo puede ser él mismo, con una madre a cada lado asiéndole.
Respecto a los “bromurados declives” del v. 17, se sabe que el bromuro anula la actividad sexual, extingue el ánimo. Ese declive es anulador o inhibidor, como las manos ausentes o las paredes.

Quinta secuencia: en el v.19, se enfatiza la primera persona a través de los pronombres, “yo”, “me”. Tiene que decir “yo”, porque esta solo, ya no hay madres, que están muertas, y sin embargo, la perífrasis verbal en gerundio, con aspecto durativo, indica que aún no se han ido del todo: “sólo yo me voy quedando”, no “me he quedado”.
Entre esta secuencia y la anterior hay una oposición o cambio de número, porque ya no son ambas manos sino una, que además la especifica: la diestra. Obsérvese el gradiente numérico en disminución del transcurso del poema:

4 – 2 – 1

El v. 20 y ss. especifican qué mano es esa y qué función tiene. Ya sólo necesita sujetarse con la derecha, que alzada (v. 21), en busca de un nuevo asidero (“terciario brazo”, ninguno de los dos de las madres), que tiene que cuidar de él (“pupilar”, v. 22) en su edad adulta, inválida (v. 23). Pupilar (cuidar de un pupilo, menor o huérfano) a un adulto es, por tanto, oxímoron.
Esta secuencia mantiene rima asonante en los cuatro primeros versos: quedando, manos, brazo, cuándo. Al no rimar el último verso, éste impacta más.



Conclusiones


Es sobre todo el último verso del poema el que recoge uno de los temas fundamentales de toda la poética de César Vallejo, que se manifestará, sobre todo, en su obra póstuma Poemas humanos: la solidaridad con el hombre. El poema comentado va más allá de su mera intimidad, por eso trasciende. No sólo trata de sí mismo, sino del hombre en general, que ha llegado a “adulto” y esta solo y desvalido, inválido. Hay que amar, atender a la situación del ser humano, para ayudarlo y reconciliarse con él, como en su poema “Considerando en frío…”. Aquí, en este poema de Trilce, escrito mucho antes que Poemas humanos, ya se dejaba entrever esa temática, tan propia y bella de Vallejo.
Respecto a la forma, no hay ni una sola palabra puesta al azar, a pesar del aparente caos del verso libre. La medida, las rimas, los encabalgamientos e hipérbatos, han sido escogidos y emplazados para amplificar al máximo la angustia de la reclusión, la invalidez y la desesperación. Es perfecta la estructura, con el pico desgarrado del verso corto, y el cierre con el endecasílabo soberbio “esta mayoría inválida de hombre”. 
Esta poesía y otras de Vallejo son el culmen de la literatura hispanoamericana y de la lengua española.


Bibliografía


- OVIEDO, JOSÉ MIGUEL. Historia de la literatura hispanoamericana. 3. Postmodernismo, Vanguardia, Regionalismo. Alianza Editorial, S. A. Salamanca, 2006. ISBN: 978-84-206-4719-7.
- VALLEJO, CÉSAR. Poemas humanos. Ed. Cátedra. Madrid, 2001.

martes, 18 de abril de 2017

La narrativa de Cervantes: unidad didáctica para 1º de Bachillerato a distancia

Don Quijote, ilustración de Paul Gustave Doré (1832-1883).

Presentación


Esta unidad didáctica resulta pertinente y atractiva tanto para los alumnos como para mí en varios sentidos. En primer lugar, desde el punto de vista personal, la materia cervantina es de interés primordial en mis líneas de investigación: entre 2013 y 2015 realicé en la UNED el Máster en Formación e Investigación literaria y teatral en el contexto europeo, con una dedicación prioritaria a la literatura de la Edad Media y Siglos de Oro. La narrativa cervantina resulta ser una fuente inagotable de interpretaciones, investigación filológica, investigación interdisciplinar (filosofía, historia, psicología, etc.), con el aliciente de ser nuestro mayor legado cultural de resonancia mundial. El hecho necesario de hacer llegar esta importancia capital de la obra cervantina, especialmente el Quijote, a las nuevas generaciones debería alcanzar la motivación más profunda de cualquier docente.
No está de más que los estudiantes aprovechen al máximo el contacto con Cervantes, tanto para su formación filológica (literaria y lingüística) como filosófica. Como acabo de mencionar, es necesario incidir en la responsabilidad hacia el legado cultural que supone la valoración de Cervantes. El respeto y la admiración que tuvieron muchos escritores de la Historia de la Literatura hacia el Quijote no son arbitrarios y no se puede comprender gran parte de la literatura sin comprender esta obra. Ella sola es el genoma de la literatura, como dicen los críticos, pues en ella están todos los géneros: lírica, narrativa y dramática.
El análisis del Quijote da mucho juego, además, en el ámbito de enseñanza por competencias. Las siete competencias clave estipuladas en la LOMCE (2013), que aquí desglosamos en ocho, al separar la Competencia Matemática de la Tecnológica, se desarrollan con el ejercicio adecuado de conocimientos, habilidades, actitudes y valores y estrategias de aprendizaje en el estudio de la materia cervantina.
Mediante la enseñanza a distancia, que forzosamente precisa de internet y de un ordenador personal, se avanza indefectiblemente en la destreza con las TIC, que acogen todas las competencias. Aunque esta modalidad de enseñanza hace desarrollar principalmente la autonomía del estudiante, las TIC ofrecen además la posibilidad de socialización mediante la cooperación entre alumnos. No obstante, el trabajo en el aula, en las tutorías presenciales, contribuye a las competencias sociales y cívicas.
Desde el punto de vista social, cabe mencionar el reciente centenario de la muerte de Cervantes, 1616-2016. Dado además que en el presente año 2017 se celebra la publicación de su obra póstuma, el Persiles, se ha intentado incluir la lectura y comentario de algunos fragmentos de ésta.


Objetivos

Objetivos generales de la LOMCE (2013) para el currículum de Lengua castellana y literatura de 1º de Bachillerato:

Real Decreto 1105/2014, de 26 de diciembre, por el que se establece el currículo básico de la Educación Secundaria Obligatoria y del Bachillerato. [Pp. 371-374: Lengua castellana y literatura I, 1º de Bachillerato.] https://www.boe.es/boe/dias/2015/01/03/pdfs/BOE-A-2015-37.pdf 

Los estándares de aprendizaje serán los de la ECD de 2015:

Orden ECD/65/2015, de 21 de enero, por la que se describen las relaciones entre las competencias, los contenidos y los criterios de evaluación de la educación primaria, la educación secundaria obligatoria y el bachillerato:  https://www.boe.es/boe/dias/2015/01/29/pdfs/BOE-A-2015-738.pdf


Competencias

Las competencias básicas que el alumnado ha de alcanzar según la legislación educativa vigente son las expuestas en la Orden ECD/65/2015, de 21 de enero  (Artículo 2): 

1. Competencia en comunicación lingüística (CL)
2. Competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología
2a. Competencia matemática (CM)
2b. Competencias básicas en ciencia y tecnología (CT)
3. Competencia digital (CD)
4. Aprender a aprender (AA)
5. Competencias sociales y cívicas (CSC)
6. Sentido de iniciativa y espíritu emprendedor (SIE)
7. Conciencia y expresiones culturales (CEC)


Descriptores de cada una de las competencias básicas que se abordan en esta UD


Metodología

Al ser la enseñanza de modalidad a distancia, se propone una carga de trabajo para casa mucho mayor que para el aula. El estudiante es en gran medida autónomo en su aprendizaje. Aun así, como se ha comprobado en una larga experiencia docente, el alumnado joven es responsable en el estudio de materiales y realización de ejercicios para la preparación del examen, pero no tanto para la elaboración de trabajos ambiciosos. 
En esta metodología se trata de introducir técnicas más motivadoras para realizar trabajos, no demasiado extensos, y alentar a la asistencia a las tutorías o clases presenciales. Se incrementará la cantidad de actividades con el fin de que el alumnado desarrolle las competencias básicas. Estas actividades tendrán en cuenta la diversidad del alumnado y sus distintos estilos de aprendizaje (Orden ECD/65/2015): activo, reflexivo, teórico y pragmático. Se tendrán en cuenta las innovaciones educativas de blended learning (combinación de aprendizaje en el aula y en casa), flipped classroom (aprender en casa y practicar en el aula) y just in time teaching (estudiar o preparar con antelación en casa lo que se va a explicar o practicar en clase). 
Las actividades habrán de ser, por tanto, motivadoras, que fomenten la curiosidad y el sentimiento de capacidad, creatividad, la necesidad del esfuerzo y de alcanzar metas. También incitarán al estudiante al autoconocimiento. En gran medida se propiciará una metodología activa para que el estudiante aprenda a hacer por sí mismo: búsqueda de información, elaboración de esquemas y resúmenes, comprobación de hipótesis, presentación de trabajos… Se promoverá la investigación con el fin de mejorar el espíritu crítico del estudiante y, por tanto, su autonomía personal y académica.


Recursos didácticos

Los siguientes materiales serán los utilizados tanto por el docente como los alumnos para la realización de las actividades:

Contenidos de la narrativa del Siglo de Oro (UD18) del Aula Virtual del IES Calderón de la Barca (Madrid), preparados por el profesor D. Francisco García Cabrera: 

Lección magistral presencial en el IES Calderón de la Barca:

Artículo de Jesús G. Maestro "Cide Hamete Benengeli y los narradores del Quijote":

Cronología de Cervantes en forma de tabla: 


Cronología de Cervantes en forma de eje cronológico: 


Listado completo de adaptaciones para cine y TV del Quijote: 


Obras de Cervantes:

CERVANTES, MIGUEL DE (1998), Don Quijote de la Mancha, edición de Francisco Rico. Barcelona: Crítica. Disponible en CVC:

CERVANTES, MIGUEL DE (2004), Los trabajos de Persiles y Sigismunda. Ed. de Carlos Romero Muñoz. Madrid: Cátedra.

CERVANTES, MIGUEL DE (2001), Los trabajos de Persiles y Sigismunda. Ed. de Florencio Sevilla Arroyo. Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/los-trabajos-de-persiles-y-sigismunda--0/html/

CERVANTES, MIGUEL DE (2001), La Numancia. Ed. de Florencio Sevilla Arroyo Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Páginas web y plataformas de tipo didáctico sobre Cervantes:

MOOC “La España del Quijote” elaborado por la UAM en la plataforma EdX : https://www.edx.org/course/la-espana-de-el-quijote-uamx-quijote501x-0#.VQXUVWckqkA


Cronología

Esta UD precisa de 3 semanas para su realización en la modalidad a distancia, teniendo en cuenta que sólo hay una tutoría presencial a la semana de 50 minutos (en el IES Calderón de la Barca, los lunes), y que la asistencia al aula presencial no es obligatoria.

Se presume que los alumnos han leído o están leyendo, como lectura obligatoria en el trimestre, una de las dos partes del Quijote.

Sesión 1: lección magistral teórica sobre la ambigüedad de Cervantes a través de la figura del narrador. http://elcandildelfilosofo.blogspot.com.es/2017/03/el-narrador-en-el-quijote.html 

Trabajo en casa para una semana: realización de las actividades 1, 2, 3, 4 y 5.

Sesión 2: corrección en clase de los ejercicios y comentarios de los alumnos.

Trabajo en casa para una semana: realización de las actividades 6 y 7.

Sesión 3: presentaciones orales voluntarias de los alumnos de la actividad 7.


Actividades


Actividad 1: Test de contenidos


Con esta actividad se evalúan los contenidos de los 8 descriptores, correspondientes a las 8 competencias básicas. El tiempo de realización estimado es de 15 minutos. Se mostrarán automáticamente las respuestas correctas al finalizar.






Actividad 2: Preguntas de desarrollo breve


Con el fin de evaluar algunos de los contenidos no abordados en el test anterior y la habilidad de redacción del alumnado. Requiere un mínimo de 20 minutos para dar respuestas mínimamente elaboradas. 


Como no se guardan las respuestas si no se ha completado y enviado la actividad, copiamos aquí las preguntas por si los estudiantes desean escribir las respuestas por adelantado y luego copiarlas en el formulario:

15. Vea el siguiente vídeo del MOOC donde se dice (min. 1:35) que tanto católicos como luteranos se esforzaron en cristianizar al pueblo. Conteste brevemente por escrito: ¿qué instrumentos utilizaron unos y otros? Añada alguna opinión personal. 


16. Observe de nuevo el vídeo anterior a partir del minuto 11:08. Responda brevemente por escrito: ¿qué beneficio pudo obtener Cervantes de la publicación de la Primera Parte del Quijote teniendo en cuenta que el impresor le “sisaba”, y que por ello no recaudaba mucho dinero de la venta de ejemplares? Añada, a continuación, qué haría usted si fuera escritor/a en esa situación.

17. Lea detenidamente el siguiente fragmento del capítulo LVIII de la segunda parte del Quijote:
“—La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres. Digo esto, Sancho, porque bien has visto el regalo, la abundancia que en este castillo que dejamos hemos tenido; pues en mitad de aquellos banquetes sazonados y de aquellas bebidas de nieve me parecía a mí que estaba metido entre las estrechezas de la hambre, porque no lo gozaba con la libertad que lo gozara si fueran míos, que las obligaciones de las recompensas de los beneficios y mercedes recebidas son ataduras que no dejan campear al ánimo libre. ¡Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan sin que le quede obligación de agradecerlo a otro que al mismo cielo!”
Comente brevemente qué significa para usted la libertad y cómo vivirla, teniendo en cuenta la reflexión de don Quijote.

18. Decía Dostoievski que “En esto, el autor de Don Quijote, gran poeta y profundo observador del corazón humano, ha comprendido uno de los aspectos más misteriosos de nuestros espíritus. Ya no se escriben libros como aquel. Veréis en Don Quijote, en cada página, revelados los más secretos arcanos del alma humana.” Escriba las razones que considere sobre por qué el Quijote es una obra cumbre de la literatura universal.


Actividad 3: Webquest


Esta actividad tiene por finalidad desarrollar la habilidad de contrastar información contradictoria. El tema es: Cervantes y las religiones. Requiere más de una hora de trabajo, luego se recomienda leer los textos y preparar las preguntas que aquí se copian antes de rellenar el formulario.






La actividad consta de un breve test para familiarizarse con algunos rasgos del erasmismo, del catolicismo y del protestantismo, y luego de analizar textos de Cervantes para contestar preguntas. Con lo aprendido, se pasará a analizar la ideología de Cervantes que se puede entrever a través de sus textos. En una de las fases habrá dos opciones, a elegir una, pero que convergerán igualmente en la fase final.

Fase 0 

Familiarización con las religiones en época de Cervantes. Test sencillo (3 minutos).

Fase 1 

Lee atentamente este fragmento de Los trabajos de Persiles y Sigismunda:

Entraron en su templo [del Monasterio de Guadalupe], y donde pensaron hallar por sus paredes, pendientes por adorno, las púrpuras de Tiro, los damascos de Siria, los brocados de Milán, hallaron en lugar suyo muletas que dejaron los cojos, ojos de cera que dejaron los ciegos, brazos que colgaron los mancos, mortajas de que se desnudaron los muertos, todos después de haber caído en el suelo de las miserias, ya vivos, ya sanos, ya libres y ya contentos, merced a la larga misericordia de la Madre de las misericordias, que en aquel pequeño lugar hace campear a su benditísimo Hijo con el escuadrón de sus infinitas misericordias. De tal manera hizo aprehensión estos milagrosos adornos en los corazones de los devotos peregrinos, que volvieron los ojos a todas las partes del templo, y les parecía ver venir por el aire volando los cautivos envueltos en sus cadenas a colgarlas de las santas murallas, y a los enfermos arrastrar las muletas, y a los muertos mortajas, buscando lugar donde ponerlas, porque ya en el sacro templo no cabían: tan grande es la suma que las paredes ocupan.
Esta novedad, no vista hasta entonces de Periandro ni de Auristela, ni menos de Ricla, de Constanza ni de Antonio, los tenía como asombrados, y no se hartaban de mirar lo que veían, ni de admirar lo que imaginaban; y así, con devotas y cristianas muestras, hincados de rodillas, se pusieron a adorar a Dios Sacramentado y a suplicar a su santísima Madre que, en crédito y honra de aquella imagen, fuese servida de mirar por ellos. (III, 5)

1) Investiga, buscando en internet, de qué trata la novela póstuma de Cervantes, el Persiles, y contesta a estas preguntas:
a. ¿Eran Periandro y Auristela realmente peregrinos?
b. ¿Por qué Cervantes dice “devotos peregrinos”?

2) Hay bastantes observaciones de Cervantes en torno a los milagros, como la siguiente: “[…] y si aquí sucediese lo mismo, no se ha de tener a milagro, sino a misterio; que los milagros suceden fuera del orden de la naturaleza, y los misterios son aquellos que parecen milagros y no lo son, sino casos que acontecen raras veces” (Persiles, II, 12). ¿Está poniendo en duda la existencia de los milagros?

3) Lo que encuentran en las paredes del templo son supuestas pruebas de milagros. ¿Crees que el texto es una prueba de que Cervantes creía en ellos, y por lo tanto era creyente? Pincha en la opción que más se acerque a tu juicio personal:
a. SÍ, Cervantes está demostrando que efectivamente había milagros en su época, y por tanto trata de transmitirnos el valor de la fe católica.
b. NO, Cervantes habla así para pasar la censura, exagera deliberadamente, casi con ironía. No creía en milagros, luego ponía en tela de juicio uno o más preceptos de la fe católica.

Si el estudiante contesta la "a", realiza la Opción A de la siguiente fase.
Si contesta la "b", realiza la Opción B.

Fase 2 Opción A

Vamos a suponer que Cervantes estuviera a favor de la Contrarreforma y del catolicismo. ¿Qué dice la crítica al respecto?

A favor está Carlos Romero Muñoz, en el Persiles de la editorial Cátedra. Dice “No me persuade la opinión de A. Castro (C, 1925: 359), acerca de la posible ironía […]”. Romero Muñoz afirma que Cervantes se ciñe realmente al catolicismo contrarreformista, por lo que dice, entre otras cosas que “Auristela-Sigismunda es católica, pero nativa de un país donde la Reforma ha torcido la fe” (p. 434), de ahí que vaya a Roma, además, “para completar (o depurar) su formación espiritual”.

Veamos, entonces, este otro texto (Persiles, I, 12).
Detalle del mapa "Carta marina" de Olao Magno, impreso en Venecia, 1539.

-«En una isla, de siete que están circunvecinas a la de Ibernia, nací yo, y tuvo principio mi linaje, tan antiguo, bien como aquel que es de los Mauricios, […]. Soy cristiano católico, y no de aquellos que andan mendigando la fee verdadera entre opiniones. […]
»Es, pues, de saber que en mi patria hay una costumbre, entre muchas malas, la peor de todas; y es que, concertado el matrimonio y llegado el día de la boda, en una casa principal, para esto diputada, se juntan los novios y sus hermanos, si los tienen, con todos los parientes más cercanos de entrambas partes, y con ellos el regimiento de la ciudad, los unos para testigos y los otros para verdugos, que así los puedo y debo llamar. Está la desposada en un rico apartamiento, esperando lo que no sé cómo pueda decirlo sin que la vergüenza no me turbe la lengua. Está esperando, digo, a que entren los hermanos de su esposo, si los tiene, y algunos de sus parientes más cercanos, de uno en uno, a coger las flores de su jardín y a manosear los ramilletes que ella quisiera guardar intactos para su marido: costumbre bárbara y maldita que va contra todas las leyes de la honestidad y del buen decoro […].

Este personaje, Mauricio, se muestra como declarado católico. Procede de una isla cercana a (H)ibernia (en principio, Hibernia es Irlanda, aunque Cervantes también menciona Irlanda como otra isla).

1) ¿Por qué crees que Cervantes no dice de qué isla concreta es Mauricio?
2) Si Mauricio es católico y su lugar de procedencia también, ¿cómo es posible que se practique allí esa bárbara costumbre?
3) Consulta en Internet cuánto es mito y cuánto es realidad en la ius primae noctis o “derecho de pernada”. Escribe muy brevemente si en las islas británicas o en otros sitios de llegó a practicar. Copia los enlaces de Internet que hayas consultado.
4) ¿A quiénes parece aludir la frase “y no de aquellos que andan mendigando la verdadera fe entre opiniones”?
a. A los racionalistas ateos.
b. A los musulmanes.
c. A los luteranos.
5) Si consideramos que había países donde el catolicismo permitía costumbres aberrantes, ¿podemos seguir suponiendo que Cervantes era totalmente católico?

Otra muestra a tener en cuenta trata de las ceremonias. El matrimonio es un sacramento; sin embargo, aquí dos personajes se casan sin cura, fuera de la iglesia y por apretón de manos:
Dímonos las manos de legítimos esposos, enterramos el fuego en la nieve y, en paz y en amor, como dos estatuas movibles, ha que vivimos en este lugar casi diez años. (II, 19).
6) ¿Crees que un fiel y devoto católico promovería matrimonios civiles, como se deduce de este segundo texto?

Fase 2 Opción B


Imagen de José Ximeno y Carnicero de la edición de 1781 (Madrid) del Persiles. Escena del embarque hacia Inglaterra.
Supongamos que efectivamente Cervantes está disimulando, como hace decir a Mauricio, uno de los personajes del Persiles:
“Seguí las costumbres de mi patria, a lo menos en cuanto a las que parecían ser niveladas con la razón, y en las que no, con apariencias fingidas mostraba seguirlas, que tal vez la disimulación es provechosa” (Persiles, I, 12).
Recordemos que Erasmo se burlaba de la costumbre católica de adorar reliquias de santos, cosa que no queda muy lejos del culto a los objetos e imágenes de cualquier monasterio español, como el de Guadalupe (en nuestro caso, Cervantes se está burlando del acopio de "guarrerías": muñones, muletas, ojos de cera...). Los luteranos, por su parte, rechazan el culto a objetos valiosos: en sus iglesias no hay la típica lujosa imagen de la Virgen, ni siquiera hay altar.
Pero no todo lo que propuso Erasmo fue del gusto de Lutero, Calvino y demás protestantes. Erasmo estaba a favor del “libre albedrío” y Lutero no podía concebirlo: discutieron acaloradamente y acabaron rompiendo relaciones.

Hay una famosa frase en La Numancia de Cervantes:
“cada cual se fabrica su destino” (v. 157)
Esto significa que, para Cervantes, no estamos predestinados sino que de nuestras obras depende nuestro destino, que es de lo que trata el “libre albedrío”. Luego Cervantes no es protestante.

Veamos ahora una cita del Persiles:
“Mi hermana y yo vamos, llevados del destino y de la elección, a la santa ciudad de Roma y, hasta vernos en ella, parece que no tenemos ser alguno ni libertad para usar de nuestro albedrío.” (I, 16)
Periandro (Persiles) está hablando con el príncipe Arnaldo, a quien quiere ocultar que Auristela (Sigismunda) es su prometida. Por eso se refiere a ella como su hermana.

1) ¿El “destino” y la “elección” son términos opuestos?
a.Sí.
b.No.
Si has contestado “no”, explica por qué.
2) ¿Cómo explicas el hecho de ser “llevados del destino y de la elección” al mismo tiempo?
3) Si la posibilidad de elección es propia de la mentalidad católica, la frase “parece que no tenemos ser alguno ni libertad para usar nuestro albedrío” alude a la postura luterana. ¿Crees que Cervantes tenía dudas entre el catolicismo y el luteranismo, o ese tema era materia de debate entre los propios católicos?

Otra prueba para rastrear: las ceremonias católicas. Lee los siguientes textos:
“Dímonos las manos de legítimos esposos, enterramos el fuego en la nieve y, en paz y en amor, como dos estatuas movibles, ha que vivimos en este lugar casi diez años.” (II, 19).
“En efeto, frontero del templo de San Pablo, en mitad de la campaña rasa, la fea muerte salió al encuentro al gallardo Persiles y le derribó en tierra, y enterró a Magsimino, el cual, viéndose a punto de muerte, con la mano derecha asió la izquierda de su hermano y se la llegó a los ojos, y con su izquierda le asió de la derecha y se la juntó con la de Sigismunda, y con voz turbada y aliento mortal y cansado dijo:
-De vuestra honestidad, verdaderos hijos y hermanos míos, creo que entre vosotros está por saber esto. Aprieta, ¡oh hermano!, estos párpados y ciérrame estos ojos en perpetuo sueño, y con esotra mano aprieta la de Sigismunda, y séllala con el sí que quiero que le des de esposo, y sean testigos de este casamiento la sangre que estás derramando y los amigos que te rodean. El reino de tus padres te queda; el de Sigismunda heredas; procura tener salud, y góceslos años infinitos.
Estas palabras, tan tiernas, tan alegres y tan tristes, avivaron los espíritus de Persiles, y, obedeciendo al mandamiento de su hermano, apretándole la muerte, con la mano le cerró los ojos, y con la lengua, entre triste y alegre, pronunció el sí, y le dio de ser su esposo a Sigismunda.” (IV, 14)

1) ¿Se puede celebrar un matrimonio católico sin un sacerdote, fuera del templo y con un simple apretón de manos?
2) ¿Qué decía, o qué deduces que decía el Concilio de Trento acerca de estas prácticas?
3) ¿Hay alguna mención a Dios o a algún término religioso en los matrimonios que se describen en los textos?
4) ¿Podríamos decir que estas prácticas son “matrimonios civiles”?
5) ¿Consideras estos textos otra desviación de Cervantes no sólo del catolicismo, sino de cualquier religión?

Visto esto, y teniendo en cuenta que Erasmo de Rotterdam nunca puso en duda la devoción religiosa, podemos dudar también del erasmismo de Cervantes.

Fase 3

“La paz más desventajosa es mejor que la guerra más justa.”
“...; en la guerra, para vengar la afrenta de unos pocos y a veces de uno solo, afligimos cruelmente a tantos miles de hombres que no se lo merecen.”
“Hay quienes suscitan la guerra por la única razón de poder ejercer más fácilmente por esa vía la tiranía sobre sus súbditos.”
“La Guerra sólo es buena para aquellos que no la han experimentado.”

Todas estas frases son de Erasmo, que en su irenismo abogaba por la conciliación, el diálogo y el ecumenismo entre las diferentes religiones cristianas. E incluso veía posibilidad de diálogo con judíos y musulmanes:

“Hay menos mal en un turco o judío sincero que en un cristiano hipócrita.”

Sin embargo, el pacifismo es condenado como herejía por casi todas las religiones, sobre todo la católica. Mira, por ejemplo, lo que dice al respecto este blog de propaganda católica: https://gloria.tv/article/BKBCaU1rYMMd2keLhVPU8nGhX

Ahora bien, ¿es Cervantes pacifista?

Es famoso el “Discurso sobre las armas y las letras” de Don Quijote:

Prosiguiendo don Quijote, dijo:
- […] decidme, señores, si habéis mirado en ello: ¿cuán menos son los premiados por la guerra que los que han perecido en ella? Sin duda habéis de responder que no tienen comparación ni se pueden reducir a cuenta los muertos, y que se podrán contar los premiados vivos con tres letras de guarismo. Todo esto es al revés en los letrados, porque de faldas (que no quiero decir de mangas) todos tienen en qué entretenerse. Así que, aunque es mayor el trabajo del soldado, es mucho menor el premio. Pero a esto se puede responder que es más fácil premiar a dos mil letrados que a treinta mil soldados, porque a aquellos se premian con darles oficios que por fuerza se han de dar a los de su profesión, y a estos no se pueden premiar sino con la mesma hacienda del señor a quien sirven, y esta imposibilidad fortifica más la razón que tengo. Pero dejemos esto aparte, que es laberinto de muy dificultosa salida, sino volvamos a la preeminencia de las armas contra las letras, materia que hasta ahora está por averiguar, según son las razones que cada una de su parte alega. Y, entre las que he dicho, dicen las letras que sin ellas no se podrían sustentar las armas, porque la guerra también tiene sus leyes y está sujeta a ellas, y que las leyes caen debajo de lo que son letras y letrados. A esto responden las armas que las leyes no se podrán sustentar sin ellas, porque con las armas se defienden las repúblicas, se conservan los reinos, se guardan las ciudades, se aseguran los caminos, se despejan los mares de cosarios, y, finalmente, si por ellas no fuese, las repúblicas, los reinos, las monarquías, las ciudades, los caminos de mar y tierra estarían sujetos al rigor y a la confusión que trae consigo la guerra el tiempo que dura y tiene licencia de usar de sus previlegios y de sus fuerzas. Y es razón averiguada que aquello que más cuesta se estima y debe de estimar en más.

Guarismo: ‘con un número de tres cifras’, es decir, menos del millar; guarismo es la cifra árabe, frente a la romana.
Mangas: ‘soborno’.

1) Si entendemos, según el texto, que los “letrados” son gente como Erasmo, en contra de las guerras, ¿crees que Cervantes, a través de la voz de Don Quijote, se identifica con ellos?
2) ¿Qué está señalando como de mayor estima, y que merece premiarse y valorarse más: el ejercicio de las armas o el de las letras?
3) Cervantes fue soldado y afirma que la Batalla de Lepanto fue “la más alta ocasión que vieron los siglos”. También cataloga a los turcos como “enemigos del género humano”. Recordemos que pasó cinco años de cautiverio en Argel. ¿Crees que estaría de acuerdo con Erasmo en intentar dialogar con los turcos y buscar acuerdos de paz?
4) El “Discurso sobre las armas y las letras” ha sido tergiversado a menudo por patriotas fascistas para promover la guerra y ensalzar el ejército, como dicen al final de este enlace. ¿El hecho de admitir la importancia vital de las armas le hace a Cervantes belicista? Mira las páginas 23 y 24 de este libro.
5) Teniendo en cuenta lo visto, ¿se puede decir que Cervantes es erasmista?


Fase 4

Fin de la actividad. ¡Enhorabuena por haber llegado hasta aquí!
Síntesis de ideas descubiertas:
-Cervantes no era protestante, porque no estaba de acuerdo con la predestinación.
-Cervantes no era erasmista, porque no estaba a favor de la paz, al menos con los turcos.
-Cervantes no era plenamente católico, porque no creía en milagros, ni proponía una peregrinación motivada por razones religiosas, ni seguía las pautas de las ceremonias religiosas católicas como el matrimonio.
Repetimos este fragmento, que lo dice todo:
“Seguí las costumbres de mi patria, a lo menos en cuanto a las que parecían ser niveladas con la razón, y en las que no, con apariencias fingidas mostraba seguirlas, que tal vez la disimulación es provechosa” (Persiles, I, 12).
¿Entonces, qué sacamos en claro?
Cervantes estaba educado como católico, en una España que en el siglo XVII, en materia religiosa, se parecía a la España franquista. Pero eso no implica que siguiera o creyera las ideas que le imponían.
Cervantes, por su contexto, no puede evitar inclinarse hacia la Contrarreforma frente al protestantismo, y al cristianismo frente a los turcos.
Pero es un escritor realista: como alguien que conoce y se maneja en la realidad, no cree en milagros ni en nada sobrenatural. En sus obras, todo tiene una explicación racional (recuerda la diferencia entre “misterio” y “milagro”). Luego se puede decir que el pensamiento de Cervantes se acerca al ateísmo racionalista.
No deja de desafiar a los preceptos cristianos en numerosas ocasiones y con diversos motivos. Uno de ellos es el suicidio: en La Numancia suicida a todo un pueblo, por ejemplo.
Si quieres saber más, lee y escucha a este profesor, Jesús G. Maestro. Atención: hay que reflexionar sobre lo que dice, pues tiene una visión muy concreta de la realidad.


Actividad 4: Fichas de adaptaciones cinematográficas

Se trata de realizar dos fichas (director, año, actores, etc.) de adaptaciones para la televisión o cine de obras de Cervantes. Tiempo de realización estimado: 10 minutos.


Actividad 5: Elaboración de un cronograma de Cervantes


Elija la tarea a realizar según el estilo de aprendizaje con el que se identifique.

- Alumnos/as de estilo de aprendizaje teórico y reflexivo: escoja al menos 10 fechas relevantes de la vida y obra de Cervantes y elabore en Word una tabla con las fechas y los eventos biográficos, históricos y literarios resumidos.

- Alumnos/as de estilo de aprendizaje activo y pragmático: escoja al menos 10 fechas relevantes de la vida y obra de Cervantes y elabore un eje cronológico con una de las siguientes herramientas digitales a elegir:

Envíe el trabajo (documento o enlace web) al siguiente correo electrónico:
rigelemc@hotmail.com
No olvide su nombre, apellidos y curso. Indique en el asunto: “Cronología Cervantes”.

Actividad 6: Comentario de texto


Elija uno de los siguientes textos para hacer un comentario. Recuerde seguir las pautas que se explicaron en clase: tema, estructura, recursos y comentario. Extensión mínima: una página en Times New Roman 12, interlineado normal.


Texto 1: El Quijote, Capítulo XIV Primera parte, Entierro de Grisóstomo.

[…] por cima de la peña donde se cavaba la sepultura pareció la pastora Marcela, tan hermosa, que pasaba a su fama su hermosura. […] Mas apenas la hubo visto Ambrosio, cuando con muestras de ánimo indignado le dijo:
—¿Vienes a ver, por ventura, ¡oh fiero basilisco destas montañas!, si con tu presencia vierten sangre las heridas deste miserable a quien tu crueldad quitó la vida? ¿O vienes a ufanarte en las crueles hazañas de tu condición? […]
—No vengo, ¡oh Ambrosio!, a ninguna cosa de las que has dicho —respondió Marcela—, sino a volver por mí misma y a dar a entender cuán fuera de razón van todos aquellos que de sus penas y de la muerte de Grisóstomo me culpan […]. Hízome el cielo, según vosotros decís, hermosa, y de tal manera, que, sin ser poderosos a otra cosa, a que me améis os mueve mi hermosura, y por el amor que me mostráis decís y aun queréis que esté yo obligada a amaros. Yo conozco, con el natural entendimiento que Dios me ha dado, que todo lo hermoso es amable; mas no alcanzo que, por razón de ser amado, esté obligado lo que es amado por hermoso a amar a quien le ama. […] Y, según yo he oído decir, el verdadero amor no se divide, y ha de ser voluntario, y no forzoso. Siendo esto así, como yo creo que lo es, ¿por qué queréis que rinda mi voluntad por fuerza, obligada no más de que decís que me queréis bien? […] Cuanto más, que habéis de considerar que yo no escogí la hermosura que tengo, que tal cual es el cielo me la dio de gracia, sin yo pedilla ni escogella. […] Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos: los árboles destas montañas son mi compañía; las claras aguas destos arroyos, mis espejos; con los árboles y con las aguas comunico mis pensamientos y hermosura. Fuego soy apartado y espada puesta lejos. A los que he enamorado con la vista he desengañado con las palabras; y si los deseos se sustentan con esperanzas, no habiendo yo dado alguna a Grisóstomo, ni a otro alguno el fin de ninguno dellos, bien se puede decir que antes le mató su porfía que mi crueldad. […] Yo, como sabéis, tengo riquezas propias, y no codicio las ajenas; tengo libre condición, y no gusto de sujetarme; ni quiero ni aborrezco a nadie; no engaño a este ni solicito aquel; ni burlo con uno ni me entretengo con el otro. La conversación honesta de las zagalas destas aldeas y el cuidado de mis cabras me entretiene. Tienen mis deseos por término estas montañas, y si de aquí salen es a contemplar la hermosura del cielo, pasos con que camina el alma a su morada primera.

Texto 2: El Quijote, Capítulo XXI Segunda parte, acontecimiento en las Bodas de Camacho.

—Ninguna fuerza fuera bastante a torcer mi voluntad; y, así, con la más libre que tengo te doy la mano de legítima esposa y recibo la tuya, si es que me la das de tu libre albedrío, sin que la turbe ni contraste la calamidad en que tu discurso acelerado te ha puesto.
—Sí doy —respondió Basilio—, no turbado ni confuso, sino con el claro entendimiento que el cielo quiso darme, y así me doy y me entrego por tu esposo.
—Y yo por tu esposa —respondió Quiteria—, ahora vivas largos años, ahora te lleven de mis brazos a la sepultura.
—Para estar tan herido este mancebo —dijo a este punto Sancho Panza—, mucho habla: háganle que se deje de requiebros y que atienda a su alma, que a mi parecer más la tiene en la lengua que en los dientes.
Estando, pues, asidos de las manos Basilio y Quiteria, el cura, tierno y lloroso, los echó la bendición y pidió al cielo diese buen poso al alma del nuevo desposado. El cual, así como recibió la bendición, con presta ligereza se levantó en pie, y con no vista desenvoltura se sacó el estoque, a quien servía de vaina su cuerpo. Quedaron todos los circunstantes admirados, y algunos dellos, más simples que curiosos, en altas voces comenzaron a decir:
—¡Milagro, milagro!
Pero Basilio replicó:
—¡No milagro, milagro, sino industria, industria!
El cura, desatentado y atónito, acudió con ambas manos a tentar la herida, y halló que la cuchilla había pasado, no por la carne y costillas de Basilio, sino por un cañón hueco de hierro que, lleno de sangre, en aquel lugar bien acomodado tenía, preparada la sangre, según después se supo, de modo que no se helase.

Enviar el documento al correo rigelemc@hotmail.com, indicando en el asunto "Comentario de texto Cervantes".


Actividad 7: Comentario de vídeo y presentación oral



Elija uno de los siguientes vídeos de acuerdo con su estilo de aprendizaje. Esta tarea puede realizarse individualmente o por parejas. Si no puede realizar la presentación de forma presencial, puede grabar un podcast o un vídeo y enviar el enlace o documento al correo electrónico rigelemc@hotmail.com. 

- Estilo de aprendizaje activo. El verdadero autor del Quijote: https://www.youtube.com/watch?=RytFaxyWq5Y&t=7s&list=LLn9ZDhLrK9XdQVEJYtPJegg&index=8 



Publicado el 13 abr. 2015. 
El verdadero autor de los “Quijotes” de Cervantes y de Avellaneda, fruto de una laboriosa investigación del profesor Francisco Calero, con una larga trayectoria en la que destaca su profunda actividad investigadora sobre la obra de Juan Luis Vives. “Si se comparan los textos presentados del Quijote y de Vives, claramente se puede comprobar que hay identidad de pensamiento y de propósito: educar para conseguir la sabiduría con la meta de la adquisición de la virtud. Claramente se ve también que ese era el ideal del humanismo cristiano de comienzos del siglo XVI, encarnado principalmente por Erasmo y por Luis Vives”.

Escuche el vídeo y analícelo críticamente para exponer en clase en 10 minutos:

  • Tema del vídeo y muy breve resumen.
  • Argumentos personajes justificados a favor o en contra de lo que se dice.


- Estilo de aprendizaje teórico. Introducción al Quijote. Nueve criterios para interpretar el Quijote: 



Publicado el 26 may. 2015.
Se expone aquí una introducción de general al Quijote a través de nueve criterios o razones.

Escuche el vídeo y analícelo críticamente para exponer en clase en 10 minutos:

  • Tema del vídeo y muy breve resumen.
  • Argumentos personajes justificados a favor o en contra de lo que se dice.


- Estilo de aprendizaje reflexivo. Los enigmas del Quijote. La Tabla Redonda. TVE: 



Publicado el 14 oct. 2014. Interpretación cabalística del Quijote propuesta por algunos investigadores.
Dirección y presentación: Francisco de Oleza Le-Senne.
Invitados: Dominique Aubier, Jaime Vandor Koppel, Fernando Sánchez Dragó, Marc Alain Ouaknim y Mario Satz.

Escuche el vídeo y analícelo críticamente para exponer en clase en 10 minutos:

  • Tema del vídeo y muy breve resumen.
  • Argumentos personajes justificados a favor o en contra de lo que se dice.


- Estilo de aprendizaje pragmático. La imprenta y los libros: 



Subido el 16 mar. 2015.
Vídeo del MOOC “La España del Quijote” (UAM). Semana 5: Literatura.
Una vez visto el vídeo, lea el siguiente enlace:


Escuche el vídeo y exponga en 10 minutos:

  • Cómo se publicaba en el Siglo de Oro una obra. Qué problema tuvo Cervantes con Juan de la Cuesta.
  • Cómo se publica una obra hoy. Qué problemas y peligros hay según el texto de escritores.org.



Evaluación

Criterios de calificación


Se realizará una ponderación con las calificaciones medias:

Contenidos (actividades 1 y 2): 30%
Habilidades (actividades 4, 5 y 6): 40%
Actitudes y valores (actividad 3): 20%
Estrategias de aprendizaje (actividad 7): 10%

En Actitudes y valores, se tendrá en cuenta, además de la Actividad 3, la actitud en clase de aquellos alumnos que hayan asistido a las tutorías presenciales.
Igualmente, para Estrategias de aprendizaje, además de la forma de trabajar en la Actividad 7, se observará el trabajo del alumnado en las sesiones presenciales.

La calificación final de la unidad didáctica supone un máximo de 1 punto de nota a sumar a la nota de la 2ª Evaluación, teniendo en cuenta que esta actividad ha sido voluntaria (no baja nota, sólo sube).